sábado, 30 de marzo de 2013

Recuerdos de Infancia - "Anteojito" Mucho Más Que Una Revista (Parte 1)

Cuando hago memoria para armar el esqueleto de mis recuerdos, caigo en la cuenta de que hay cosas que son fundamentales como piezas bases del mismo.
Son aquellas pequeñas cosas, como decía Serrat, sobre las cuales se armó todo el andamiaje que vendría después. Sobre el cual se edificó nuestra adolescencia; al cual se agregó el de nuestra adultez, para soportar después de la madurez...
Y como siempre supimos, toda buena edificación se sustenta en sus cimientos.
Hablo de cosas simples; la televisión y nuestros programas preferidos, los juguetes que más queríamos, los lugares que elegíamos para jugar, una prenda preferida o un ritual que teníamos.
Cosas que los adultos que no mantuvieron un niño adentro jamás podrán entender...

Muchas veces (seguro equivocado) pienso cuantas cosas los chicos de hoy se han perdido de vivir en aras del "progreso". Y no me refiero a ese progreso que nos permite vivir mejor, de hecho yo escribo esto desde un elemento portátil que me permite hacerlo desde donde esté, sino al que nos lleva a cambiar hábitos que antaño eran sanos.
Nosotros, los grandes, crecimos en la calle jugando a la pelota, andando en bicicleta o recorriendo el barrio en grupo. Íbamos y veníamos solos al colegio, nos juntábamos después de clases para estudiar y jugar; íbamos a los cines de San Martín o al de Santos Lugares cuando venían las promociones que enviaban a los colegios y, en general, salvo posteriores complicaciones que vinieron, teníamos acceso a elegir nuestra forma de crecer jugando.
Hoy miles de factores hacen que, por ejemplo, los chicos piensen que porque Facebook les muestra una lista de fotos con nombre, cada una de ellas contiene un "amigo". 
Error; trato en vano de explicarles eso a los que tengo alrededor y la discusión lleva ya cinco años sin miras de resolverse.

Entonces, volviendo al tema, ¿cuáles eran o qué había entre esas cosas básicas que componían la esencia de nuestra infancia? 
Sin duda una de las más importantes era una revista que competía con "Billiken" y que con el tiempo se convirtió en ícono de las huestes infantes de la época. Se llamaba "Anteojito" y llegaba a casa por gentileza de "Pajarito", nuestro canillita de cabecera, puntual cada jueves, encontrándola a la vuelta del colegio.

A la Hora de Elegir...

He contado en otra nota como y porque a los cuatro años aprendí solo a leer. Eso generó un problema a mis padres: les demandaba material para satisfacer mi curiosidad. El problema era que darme.
La primera solución vino de la mano de la revista "Billiken". Traía una historieta que a la vez tenía su contraparte en una serie televisiva, y yo me hice fanático de las dos. La serie era "Ultramán" una de las tantas que la T.V. japonesa nos mostraba por aquella época.
Pero para cuando empecé el jardín de infantes la cosa debía cambiar (una estupidez típica de esos tiempos particularmente en mi familia) dado que "Billiken" no contenía material útil a juicio de mi madre principalmente, tenía pura historieta, jueguitos y cosas sin sentido (¡!?) por ende, el cambio se hizo de "Billiken" a "Anteojito" una novedad inexplorada que empezó a aterrizar en casa cada jueves, todas las semanas a lo largo de los siguientes seis años mínimo.

¿En qué basó la sociedad Madre-Abuela el criterio para cambiarme de revista y no haber conflicto a la vista?
Había un enlace tácito entre tres fuentes principales con identificación infantil; Canal 13 fue considerado históricamente como un canal familiar. En su programación estaba el 80% de la T.V. que yo consumía y uno de los elementos centrales de ese consumo estaba vinculado a la revista que me querían reemplazar.
Hijitus era mi debilidad; sus dibujos animados aparecían en la pantalla del 13 a horarios determinados a lo largo del día. Yo estaba pendiente de ellos. Después, cada domingo por la mañana, durante la proyección de "El Club de Hijitus" teníamos la oportunidad de ver todos juntos los micros que se habían dado durante la semana.
Anteojito era un personaje que a veces aparecía en la tira. Él e Hijitus eran una especie de primos hermanos. éste vínculo me enlazaba a todo un conjunto de personajes que tenían un punto en común, su creador, que otro que el genial García Ferré...
Creo que con el primer número de "Anteojito" que entró a mi casa olvidé por completo mi amor por "Billiken".
Lo siento Mono Relojero... Los chicos de la nueva pandilla me cayeron más en gracia.


Toda Una Vida Juntos

El vínculo que los chicos establecieron con esa revista era increíble. Al poco de aparecer había sido adoptada por maestras y madres y de ahí a nosotros había un paso ¿Qué generaba la elección?
Hoy puedo ensayar varias respuestas.
Primero que, como dije antes, había un grupo de personajes que empezó a aparecer en nuestras realidades desde distintos puntos de contacto. Hagan la unión ustedes:
Personajes de Hijitus con Chocolatín Jack; Chocolatín Jack con publicidad en "Anteojito"; Golosinas FelFort (sí las del mismísimo Ricky Fort) publicitaba en "Anteojito"; Firulete y Cañito caras del humor en "El Club de Hijitus", de Canal 13, eran la cara de la publicidad del "Chicle Fort"; Larguirucho, personaje de Hijitus, aparecía recurrente en las historietas de "Anteojito y Antifaz".
A partir de diferentes propuestas, los caminos que recorríamos para un lado o para otro siempre nos hacía encontrar con los mismos personajes... Estábamos rodeados.

Otra de las premisas fundamentales por las cuales "Anteojito" se convirtió en revista de cabecera de toda una generación, incluidos padres y maestros principalmente, es que combinaba una serie de elementos que iban más allá de la simple diversión o la instrucción: "Anteojito" cultivaba VALORES.
Recorrer las páginas de cualquier número a lo largo del tiempo que tuvo de edición, es ver y comprender que la transmisión de valores era sostenida y consecuente en todo momento y situación. Había algo subyacente que no se alteraba a pesar de los cambios en la sociedad. El respeto a las personas que aparecían a los ojos del niño como referentes (padres, maestros, médicos), el respeto a las instituciones, a los símbolos patrios, la mención permanente a los próceres, su revisión, el citar año tras año su obra, hacía que nosotros los lectores no olvidáramos nunca cual era nuestro eje como parte de una sociedad.
Para ejemplificar mejor esto, lo más sano es ir a las fuentes. Iré subiendo material tomado de revistas de mi propiedad que he resguardado de los años y otras que he ido consiguiendo en mi búsqueda de coleccionista.


"Anteojito" Nro. 56, Segundo Año de Edición, Noviembre 4 de 1965

A modo de ejemplo sobre muchas de las citas mencionadas arriba, invito ahora a hacer una recorrida por las páginas de la revista número 56 del 4 de noviembre de 1965.


Tapa de la revista en cuestión. Al pié de la misma aparecía el nombre de Don Manuel


El "¿Saben Anteojitos...?" era una de las primeras secciones con las que nos encontrábamos al iniciar la lectura. En ella el disparador era una pregunta que derivaba en una recorrida explicativa que terminaba dando la respuesta. En el medio, quedaba una larga ilustración acerca de los puntos más destacados del tema propuesto y que, posteriormente, podía servir como apoyo o agregado a lo estudiado en los libros del colegio.
También puede notarse en la columna de la página a la izquierda (10 Puntos) una mención al tema del respeto inculcado a los pequeños lectores, acerca de quienes eran nuestros referentes en la vida cotidiana. Ésa era la importancia que tenían para la sociedad en aquella época y en las páginas de la revista era citado de forma permanente.



En las páginas que se muestran sobre estas líneas se puede ver una de las secciones clásicas de la revista.
"El Prisma de la Vida" era un apartado donde se nos invitaba a reflexionar sobre ciertos aspectos de las cosas. De esta manera, el leer nos introducía sin querer en una instancia superior del pensamiento: el razonar. No solo descubríamos nuevas palabras y conceptos; también con un lenguaje sencillo pero no menos adecuado, se nos daba la explicación que nos permitiera comprender lo que habíamos incorporado.
Pregunten a quienes saben y hoy ejercen como profesionales si no es esta una manera simple y directa de transmitir conocimiento. Así lo hacía "El Anteojito", como se lo llamaba en familia, te enseñaba jugando.


Dentro del aprender también estaba el divertirse. Manuelo fue una de las fotonovelas que apareció durante muchos de los números editados.


Una de las tantas formas de presentar temas de estudio escolar. La revista no solo actuaba como disparador de temas, también aportaba figuras y dibujos que muchas veces utilizábamos para ilustrar tarea en nuestros cuadernos de clase.
Otra forma de introducir conocimiento... La revista conllevaba la picardía de mezclar historietas, juegos y temas escolares. A la hora de leer, uno daba vuelta la página y seguía con lo que venía... En la distracción, y sin chistar ni quejarte, pasabas de la última aventura de Sonoman o Los Tres Mosqueteros a enterarte de como Güemes con un grupo de gauchos había colaborado con la lucha contra los realistas.



Cuando hablaba de que "Anteojito" transmitía valores, a ésto me refería. Lo que aparece a la izquierda es lo que llamábamos "Monedómetro", un ingenioso "juguete" cuya finalidad era enseñarnos a los chicos la costumbre del ahorro.
Vos colgabas en tu habitación este tubo de plástico transparente y le ibas echando dentro cuanta moneda lograbas colectar entre amigos y familia. La gracia era mostrarlo cada vez más lleno y cuando llegabas al tope resultaba que te habías juntado una buena cantidad de monedas que te permitían tener unos pesos para comprarte lo que quisieras. Todo jugando...
Abran la fotografía y lean como estaba armada la publicidad. No olvidemos que era una publicidad del fabricante. "El maravilloso juguete que inculca el sano hábito del ahorro..." Más abajo se hacía notar que la suma que se podía llegar a juntar era de 1.500 $ de la época. Eso equivalía a cinco revistas "Anteojito", es decir, lo que costaba un mes de compra. Y no era poca cosa; como marca el párrafo sobre el logotipo del fabricante "... una apreciable ayudita para el presupuesto familiar".
Al lado (y por más que suene increíble en estos días) se anunciaba el resultado de un concurso que tenía por premio nada menos que dos pasajes vía aérea a Mar del Plata, más una estadía de 10 días paga a cargo de la revista o los auspiciantes que ésta tuviera.
El punto es que la revista había llevado a cabo un concurso convocando a alumnos de las escuelas de todo el país cuya tarea para participar era enviar una composición escrita sobre el tema "Mi Maestra".
Un jurado calificaría a las mejores entregándole a los alumnos ganadores una medalla y una suscripción gratuita por un año de la revista y a los maestros nombrados el viaje citado.
¿Se imaginan hoy proponiendo este tipo de movida en el ámbito escolar?
Sin palabras.




Esta es otra de las curiosidades, vistas desde hoy, que la revista presentaba en cada número.
Una maqueta para armar, recortando las piezas desde sus páginas, pegándolas sobre cartulina o cartón rígido y volviendo a cortarlas para ensamblar sus piezas hasta llegar al modelo terminado.
Nos pasábamos horas de días lluviosos, que nos impedían salir a jugar, armando estos modelos. La construcción de maquetas era un clásico de la época. A lo largo del año, la temática venía dada por las distintas fechas patrias. De esta forma íbamos armando El Cabildo, El Monumento a la Bandera, La Casa de Tucumán, El Cruce de los Andes, La Llegada de las Carabelas de Colón y cuando las fechas escolares se acababan los temas pasaban a juegos como éste o caretas de carnaval, además del pesebre infaltable junto al número 18 Kilates que se acostumbraba a mediados de diciembre de cada año. 


"Cuando Un Amigo Se Va..."

Los que tenemos por buena costumbre recordar y revalorizar nuestra infancia, nuestros recuerdos y, en definitiva, nuestro pasado, sabemos bien que todo cumple un ciclo, todo tiene un final (como dice la canción). También sabemos de como a lo largo del diario vivir las cosas cambian de improviso, en un segundo, en la mayoría de los casos cuando no estamos preparados.
Y las cosas nos toman por sorpresa...
El pasado jueves 28, una presencia invisible para muchos de nosotros durante los años de la niñez pasó definitivamente a ser eterna.
Don Manuel García Ferré dejó de existir en este plano físico ese día para convertirse desde ese momentos en el Guardián de Todos Los Adultos Niños que crecimos a su sabia sombra durante tantos años...
Tenía programada para el doce de abril una nota para hablar de "Anteojito", la revista que marcó y acompañó en su crecimiento a un par de generaciones y a cientos de miles de niños a lo largo de más de treinta años; pero la noticia de la partida de Don Manuel me obliga a cambiar y poner hoy esto al aire.
Muchos son los homenajes que sitios amigos (y no lo digo porque los conozca, sino porque al estar en un mismo tema debemos considerarnos como tales) le hacen con sobrada justicia; por ende, yo elijo hacerlo de la mejor forma que conozco: escribiendo; y tratando, si la emoción no me gana, de transmitir todo lo que esa magia en papel que Don Manuel me regaló cada jueves a lo largo de tantos años generó en el niño que aún vive en este adulto de cincuenta años.

"Anteojito" fue mi compañero en la escuela y las vacaciones; mi amor por la lectura tiene en él gran parte de responsabilidad. Me emocioné hasta las lágrimas con "Mil Intentos y Un Invento". Corría cada mañana desde la escuela para llegar a ver "Hijitus" en los mediodías de Canal 13. Logré que mi abuela me llevara al "Club de Hijitus", obtuve mi credencial de socio y ¡hasta participé en un juego del que me llevé el bono para canjearlo por un juguete a elección!...
¿Creen ustedes que la emoción me dejará terminar de escribir...? No lo creo.
Pero dado todo lo que Don Manuel nos regaló durante tanto tiempo... ¿no merece hacer el intento?
Por supuesto que sí.
Don Manuel dio el último paso de una larga evolución para convertirse en algo superior. Tanto fue su amor por lo que hacía, que ahora logró cerrar el círculo y estar de nuevo con todos nosotros al mismo tiempo... Como cuando cada jueves recibíamos el "Anteojito" y sentíamos que la revista era hecha en exclusiva para cada uno de nosotros.
Ahora Don Manuel vive en nosotros. Será nuestra responsabilidad que no muera nunca...
Un abrazo Don Manuel... y gracias por todo.


Los Sitios Que Hacen Honor a Don Manuel:

viernes, 29 de marzo de 2013

Hemos Leído... "La Profecía" de David Seltzer (1976)

David Seltzer en la contratapa de la edición de  Vergara
Durante la década de los setentas más de un escritor echaba mano a un recurso que, aunque inteligente, de manera curiosa no fue explotado hasta el cansancio: presentaban sus tramas como si las historias que contaban fuesen reales.
A tal fin, utilizaban el recurso de citar encabezados de noticias, transcribir cables inexistentes (recordar que era la epoca de los cables, el teletipo y el telex) o citar escritos, autores y libros que en muchos casos no existían y en otros eran adecuados a sus necesidades.
King utilizó este recurso varias veces ("Carrie" "La Hora del Vampiro"), Bram Stoker lo hizo con "Drácula" a fines del siglo 19 y en el momento que estoy citando, David Seltzer lo usó para enmarcar su invento: "La Profecía".
Portada del libro de la edición de Vergara
Esta historia, si bien no original aunque planteada de forma muy inteligente, tuvo la curiosidad de continuar en dos entregas posteriores en las cuales Seltzer no tuvo nada que ver. 
Sin embargo, el nivel de la historia no decayó en ningún momento; por el contrario, creció ayudado por sus versiones fílmicas (muy fieles por cierto) hasta convertir a la trilogía en un clásico de la literatura de terror moderna.

"Damien - Profecía II" fue escrito por Joseph Howard y "El Conflicto Final", creación de Gordon McGill fueron esos libros, de los cuales me ocuparé en futuras entregas para hablar de cada uno en particular.

Un dato curioso sobre la idea original y la novela de 1976 es que no hay acuerdo acerca de como apareció la historia  su origen, y quien es el responsable intelectual de la idea base.
En apariencia y según citan fuentes de la época, Selzter fue convocado para escribir el guión de una película que dirigiría Richard Donner; por lo cual la novela en sí no sería una historia original sino la novelización del guión. De ahí la simetría entre ambas redacciones. 
Algunas opiniones marcan que la idea original es del productor Harvey Bernhard quien le pide a Seltzer que escriba el guión para la película. Pero por otro lado, el libro se conoce poco antes que el filme.
Como dije, no hay un dato certero que defina que nació primero.
Lo importante es que novela y filme convivieron en armonía y con enorme éxito, contando casi la misma historia desde la pantalla como desde las páginas del libro. Solo unos mínimos y pocos detalles difieren entre libro y filme, lo cual no cambia para nada la ecuación.




Atenti al Diavolo

Seltzer inicia la trama con un planteo sencillo pero eficaz. Primero cita el Apocalípsis de la Biblia Romana y trae desde allí un versículo que hace referencia a Satán (13,18) y luego cita un hecho astronómico inusual ocurrido, a la hora sexta, del sexto día, del mes sexto (6-6-6) tres constelaciones estallan en el espacio profundo y dan origen a una estrella oscura. El hecho estaba predicho en el Antiguo Testamento y se lo identifica con el inicio de una nueva era, en la cual la humanidad se encaminaría a un punto extremo de autodestrucción. 
Durante ese compás, El Dios Creador le daría la última oportunidad al Ángel Caído de tentar al hombre e instalar su reino en la tierra; después de esto (tiempo que se extendería por 33 años) enviaría a su Hijo por segunda vez en la historia y se definiría su reinado eterno por los siglos de los siglos.
La forma que elige el oscuro para entrar a este plano se descubrirá en el transcurrir de la trama, lo cierto es que la maldad se instala entre nosotros para iniciar el intento de reinar sobre el hombre.

Cubierta alternativa de la misma editorial
La novela tiene una estructura narrativa ágil y rápida. Sus personajes son un tanto planos y no se le presta atención a la profundidad de los mismos o a explorarlos a conciencia, algo característico de ciertos autores de aquellos años. No obstante esto, el autor es inteligente en otro sentido, instala un suspenso basado en no revelar lo que la trama esconde sino a través del avance de la historia. Genera dudas, presenta personajes presa de pánico, apurados por dar a conocer lo que saben, perseguidos por el ángel de la muerte que quiere echarles el guante antes de que puedan hacer algo en contra suya.
Y aquí la elección del escritor es inteligente ya que no recurre a hechos extraordinarios para espantarnos: prefiere mostrar que el mal se vale de los elementos que nos rodean para cumplir su cometido: los perros son poseídos, se alzan tormentas instantáneas, el viento se encarga de llevar armas mortales en sus alas y los objetos cobran vida por sí solos.




Thorn Vs. Kennedy - Cualquier Similitud Es Coincidencia


La historia en sí arranca cuando al mismo tiempo que los astrónomos presencian el nacimiento de la nueva estrella, el embajador estadounidense en Italia viaja raudo al encuentro de su esposa que esta dando a luz. 
Los antecedentes no son buenos. La mujer ya ha perdido un par de embarazos y su estado anímico está al borde del colapso; llevar a buen término el que tiene en curso es vital para su equilibrio mental.
Debe ser madre como sea.
El niño nacerá en el seno de una familia poderosa. Richard Thorn es el heredero de un clan cuya descripción hace referencia permanente a la familia Kennedy en todo sentido; hasta algunos giros dramáticos enlazan ficción y realidad. Thorn ha escalado en política hasta llegar a ocupar el lugar del embajador americano en Italia, paso previo a ocupar el lugar diplomático más importante, antes de lanzarse a la presidencia de su país: la representación ante la corona británica.
Cuando éste hecho se dé luego de la oportuna muerte del embajador en Londres, Thorn y su familia se mudarán a Inglaterra para cumplir la letra de las profecías a pie juntillas para que el destino del niño se encarrile hacia donde debe.
A medida que la trama discurre, el lector encuentra situaciones y personajes inolvidables. La niñera Chelsea, el Padre Brennan, el fotógrafo Jennings  o el arqueólogo Bugenhagen suman las cuotas de tensión necesaria para que la trama asfixie y tome velocidad. El lector recorrerá los paisajes grises de Londres y sus alrededores, se internará en las calles de Roma y en los laberínticos pasillos de monasterios italianos, recorrerá un cementerio etrusco con un escalofrío permanente en la espalda y viajará a las profundidades de una excavación arqueológica en Medio Oriente para luego volver a Londres y cerrar la historia en medio de la noche y la lluvia, en una carrera enloquecida en la que Thorn intentará, en vano obvio si no no habría otras dos historias, de detener al hijo de Satán en su llegada a la Tierra.





Si el lector quiere amenizar un fin de semana de lluvia y tormenta con lectura, arropado junto a una ventana y calentándose el cuerpo con una generosa dosis de cognac, puede confiar en que ésta novela lo entretendrá, lo hará consultar la Biblia y las profecías y le dejará pensando en lo posible y lo probable.
Ahora que por primera vez en la historia, el representante de Cristo en la Tierra parece querer encarar un cambio profundo en el curso de los acontecimientos, tal vez sea buen momento de echar mano a una historia así para imaginar como y donde se libraran las batallas entre el bien y el mal para definir el destino del hombre...

Hágase la señal de la cruz y empiece a leer...

viernes, 22 de marzo de 2013

Hemos Leído... "Un Día Dificil" - Mark Owen / Kevin Maurer

Emblema de la unidad encargada de ejecutar la operación Tridente de Neptuno



Mark Owen no es el verdadero nombre del hombre que narra esta historia.
Kevin Maurer, de quien tampoco puedo dar fe de identidad, es un ignoto autor y cronista que (según reza su modesto website) se dedica principalmente a escribir sobre historias vinculadas a unidades de operaciones especiales y sus despliegues.
Todo indica que lo producido en sociedad por los mencionados o como coautores entre Maurer y Mitch Weiss, su socio, es material de primera mano sacado de los estantes de alguno de los pisos superiores del edificio de Langley y sus oficinas sin carteles, donde se cuecen las llamadas "black ops" más audaces alrededor del globo.
Traducido al castellano común: tengo alta sospecha de que lo que en esos libros se transmite es más propaganda de inteligencia que crónicas de guerra a partir de la pluma de un corresponsal de guerra.

El hecho es que he terminado con "Un Día Difícil", justo después de ver hace unos días el filme de Kathryn Ann Bigelow. Ambos trabajos giran sobre lo mismo: la caza y muerte de Osama Bin Laden a manos de una unidad de Navy Seals que desarrolló la operación de campo luego de un trabajo de inteligencia que se extendió por más de diez años.
El título del libro hace referencia al lema de los Seals, que reza "El único día fácil fue el de ayer".
Según cuenta la historia, el corolario de la muerte del saudí fue el último eslabón de una cadena que se formó a lo largo del tiempo desde el 11-S del 2001 cuando las Torres del Centro Mundial de Comercio cayeron.
Voy a limitarme aquí a comentar el libro y tal vez volveré sobre el tema de los atentados y del filme de Bigelow en otras notas.
Así que manos a las notas.

Emblema de los Seals


Un Soldado Fuera Juego

Lo que sabemos del alias Mark Owen es que es oriundo de Alaska, lugar donde creció en el seno de una familia compuesta por padre, madre y dos hermanas. La primera noticia que tuvo de los Seal fue a través de un trabajo que tuvo que cumplir durante su adolescencia para la escuela. Entre las opciones de los libros que le proponían para hacer el trabajo, estaba "Men in Green Faces", de Gene Wentz, ex-Seal que narraba los trabajos llevados a cabo por estos hombres en el Delta del Mekong durante la Guerra de Vietnam.
El impacto que causó el libro en el joven Mark determinó el resto de su vida: contra la opinión de su familia decidió en aquel momento que llegada la edad correspondiente se alistaría en la Armada y se conveertiría en un Seal.
Y lo logró.
El libro narra ese derrotero que lo llevó desde el ingreso al entrenamiento básico BUD/S que es la puerta de ingreso a los cursos necesarios para convertirse en un Seal. EL Basic Underwater Demolition inicia a estos soldados en una larga carrera de perfeccionamiento para integrar una de las unidades de fuerzas especiales más capacitadas de todas las que se encuentran hoy día operativas.
De esta manera Owen nos permite saber como fueron los pasos que lo llevaron desde el 11 de septiembre de 2001 hasta el 1 de mayo del 2011, día en que tomó parte del comando que desembarcó en el complejo que ocupaba Bin Laden para capturarlo o matarlo.
Nos permite conocer algo del largo entrenamiento, los permanentes despliegues que lo llevaron por todo Estados Unidos en entrenamientos y por gran parte de Iraq y Afganistán en despliegues operativos en donde entró en combate permanentemente.
Lo cierto es que el libro es interesante aunque no revela nada que no se sepa ya. Y todo lo que se sabe de los Seal es mínimo y la mayoría mentira, dado que la clase de operaciones que llevan a cabo estas unidades no son de acceso fácil para investigadores y periodístas y mucho menos para el público común. Lo que aquí se cuenta es lo que ya se filtró a lo largo del tiempo que lleva ya de sabido el hecho.
Se narra con precisión y detalle el proceso que llevó a la operación Tridente de Neptuno, aunque nada de ello revela información secreta o sensible respecto del trabajo que las tropas llevan a cabo.
No obstante esto, leer la historia es interesante e irresistible si el libro cae en nuestras manos. Obvio que no a todos nos interesa el tema, pero para aquellos que sí, vale la pena.
Es notable la simetría entre el libro de Owen y el filme de Bigelow. El marino dice en un pasaje que su decisión de escribir la historia estuvo basado en que necesitaba contar la verdad de como se realizó el operativo, después de escuchar barbaridades durante todo este tiempo.
Lo que me llama la atención es que la misma precisión tuvo Bigelow al filmar la película, que por momentos parece un documental, sobre todo en la etapa final cuando se muestra el asalto.
Prácticamente podría decir que ambos son un calco preciso uno del otro: si se vé la película con el libro en la mano, los detalles de coincidencia son escalofriantes.
¿Pueden haber hecho desde la CIA un guión común para luego "vender" a la opinión pública una versión pulida y aceitada de la caza del terrorista más buscado?
Por momentos lo parece. Es que es tan prolijo todo que me huele a sospecha.
Lo único a favor es que Bigelow es estrícta en su trabajo, tiene perfil bajísimo y por lo general no comulga con el "establishment". De Owen no puedo decir lo mismo porque no lo conozco.

En sintesis: el libro es recomendable, insisto, siempre y cuando el tema no los tome por sorpresa. Es más que obvio que todo gira en torno a temas militares, de política internacional y de operaciones clandestinas, por lo tanto a quien no esté informado o práctico en estos temas puede resultarle chino básico.
Veremos que será lo próximo con lo cual nos sorprenderán los hombres de la Naval próximamente.

Una de las portadas extranjeras del libro

Portada de la edición que obra en mi poder


viernes, 15 de marzo de 2013

La Trilogía de la Hermandad - Un Viaje de Ida.

(Dedicado a un gran amigo de la niñez y adolescencia,
Carlos Horacio Surra, 
con quien compartimos libros, sueños y aventuras.
De hecho me gustaría que estuvieras para compartirlas todavía)



David Morrell no es un nombre muy conocido en círculos fuera de la literatura de aventuras, en particular entre nosotros. Sin embargo cabe citar un dato particular para que se torne familiar.


David Morrell

En 1972 escribe su primer novela titulada "Primera Sangre" cuyo protagonista es un ex combatiente del Ejército Norteamericano destacado en Vietnam, un boina verde llamado John Rambo...
Morrel es un profesor universitario de nacionalidad canadiense, quien se afincó en Estados Unidos recibiendo un Doctorado en Literatura luego de cursar estudios en la Universidad Estatal de Pensilvania. Su ingreso a la literatura de suspenso y acción se dio de una manera particular; siendo fanático de una famosa serie televisiva de los sesenta, Ruta 66, decidió hacerse escritor a partir de las historias que veía ser desarrolladas en la pantalla. Tal inquietud le generaban, que tomó la opción de crear él mismo sus historias a partir de intereses particulares.
En su recorrido como reconocido novelista, es obvio que lleva en su haber varios best sellers pero de lo que nos vamos a ocupar hoy aquí es de una trilogía creada alrededor de 1988 y que generó el interés suficiente como para que una de las tres cadenas norteamericanas de televisión, la NBC, financiara una miniserie que aquí en Argentina editó en VHS RCA/Columbia a través de VideoOmega.

Sobre estas líneas, frente y dorso de la caja original con el VHS como lo lanzó VideoOmega en 1991 para su alquiler en video clubes.

La historia se divide en tres libros que pueden ser leídos por separado, pero que en algún punto obligan al lector a unirlos y ordenar la lectura.
El primer título de la trilogía es "La Hermandad de la Rosa" (sobre éste esta basada la miniserie) y hace alusión a la rosa como símbolo de silencio que a lo largo de la historia identificó a sociedades secretas, órdenes religiosas y servicios de información, cuyos deberes primordiales eran resguardar y administar información secreta. En el caso de "La Hermandad..." la historia inicia con un cónclave, casi a termino de la Segunda Guerra Mundial, de los directores de los principales servicios de inteligencia del mundo en esos momentos. Representantes de Inglaterra, Estados Unidos, Rusia y la propia Alemania se sientan a la mesa a negociar la situación estratégica posterior al conflicto. Acuerdan allí que dada la necesidad de proteger a las redes de espionaje creadas durante la guerra, cada país se comprometerá a respetar el pacto que se selle en esa reunión. Dicho pacto sienta las bases de códigos establecidos para operar en trabajos de inteligencia, el comportamiento de los agentes, el respeto absoluto a dichas reglas y los castigos a los que se someterán aquellos que elijan estar fuera de este convenio.

Todas las portadas y contra portadas que aparecen de los tres libros, son tomadas de los libros que conservo en mi biblioteca.

Contratapa de "La Hermandad de la Rosa"

El hecho es que, más allá de lo visible, se crea a partir de este hecho una comunidad de inteligencia en cada uno de estos países dentro de los propios organismos que los estados crean para su resguardo, y los hombres que pasan a controlar este "ejercito en las sombras" son los participantes de la reunión. Con el correr del tiempo, este poder será heredado por sus sucesores pero el funcionamiento de esos " ejércitos particulares" no se detendrá nunca.
Dentro de ese marco, el libro cuenta la historia de Chris y Saul dos huérfanos cuya educación queda en manos de un hombre vinculado al poder que los direcciona desde pequeños con el fin de convertirlos en soldados primero y en agentes de inteligencia después. Cuando una misión en la que está involucrado Saul fracasa estrepitosamente, operativos de todas las agencias (incluida la suya) salen en su búsqueda para matarlo. Lo propio le ocurre a Chris, por lo cual ambos se ven obligados a encontrarse y resolver el porque de la cuestión.

El libro es un repertorio de persecuciones, combates cuerpo a cuerpo y tiroteos de los más variados calibres, pero lo más importante es el trasfondo de la historia donde se revela cómo es la vida de estos personajes en su intimidad. El libro relata con lujo de detalles como se forma el perfil de un hombre de este tipo, como se manejan los grupos que dominan el verdadero poder y como operan las agencias clandestinas en la vida diaria de una ciudad, una sociedad o una nación. Y créanme que es escalofriante.
Si uno no conociera el perfil doble del autor, pensaría que todo es producto de su imaginación. Pero no ocurre ésto con Morrell, dado que sus trabajos a partir del personaje que creó para "Primera Sangre" lo vinculó con diversos sectores dentro de las fuerzas armadas estadounidenses, dos de los cuales le otorgaron el grado de miembro honorario. Estas asociaciones (1) y (2) fueron las que abrieron el panorama para que Morrell colectara información y datos de lo más variado para luego ser utilizados a discreción en sus historias.

El segundo título de la trilogía es "La Hermandad de la Piedra" y el hilo de la historia es bastante similar en características al libro anterior. No es que se repita; el autor debe no solo contar aquí una historia sino que además debe sentar las bases para el siguiente libro, que cerrará de alguna manera la historia completa.



Aquí el protagonista es Drew, un monje de clausura que se halla en un monasterio de la Orden de los Cartujos. Dentro de su espartana habitación, el hombre expía pecados que lo atormentan de su anterior vida como ciudadano normal. Hasta que un hecho anormal lo saca de su rutina para descubrir que su pasado lo ha encontrado en su recóndito retiro y viene por él para cobrar viejas deudas.
De la misma forma que antes lo hicieran Chris y Saul, Drew debe huir por su vida y pasará por similares experiencias que los otros dos personajes, a lo largo de la historia.

Para el final de la trama, Morrell se reservó un título original que fue "The League Of Nigth and Fog". Así salió el libro publicado básicamente en idioma ingles; pero dada la alusión a la cual refiere, los editores castellanos prefirieron suavizarlo optando por otro más consecuente con los anteriores y más lógico para cerrar la trilogía.
El libro se conoció como "La Hermandad de la Noche". El original en ingles hace alusión a una orden nazi aplicada por los jerarcas del Reich durante la Segunda Guerra Mundial, esto se halla emparentado con otros dos hechos conocidos como La Noche de los Cuchillos Largos y La Noche de los Vidrios Rotos.
La primera refiere a la purga brutal que Adolf Hitler realizara a partir de la noche del 30 de junio de 1934, cuando como último paso en la unificación de su poder como figura máxima dentro Alemania se encargó personalmente del exterminio de cualquier oposición, dentro de sus propias fuerzas, que le impidiera lograr su objetivo.
La Noche de los Vidrios Rotos refiere a hechos acontecidos el 9 de noviembre de 1938 en toda Alemania y  tiene su origen en un pogromo desatado por el Reich contra la comunidad judía y sus propiedades. Originado, según el gobierno alemán, por los ciudadanos alemanes de forma espontánea a raíz del asesinato de un funcionario alemán en la representación de París a manos de un joven judío. En realidad, toda la maniobra fue orquestada desde el gobierno y ejecutadas por la Tropas de Asalto (SA), las SS y las Juventudes Hitlerianas. Al cabo de los ataques, las vitrinas de los comercios y los frentes de los edificios destruidos dejaron en las calles un tapiz de vidrios rotos por el cual el hecho recibió su nombre.
El Decreto de la Noche y la Niebla, del cual el libro toma su título, es un edicto personal de Hitler firmado el 7 de diciembre de 1941, el mismo día del ataque japonés a Pearl Harbor, dirigido contra ciudadanos que representaban una potencial amenaza a la seguridad alemana. El decreto afirmaba que además de la demostración física de dominio que el régimen imponía, era necesario reforzarlo con una arista psicológica; a raíz de ésto, se ordenó no solo detener y fusilar a los enemigos del régimen, sino también trasladarlos a lugares desconocidos, sin informar de su paradero a sus familiares, ni siquiera al momento de asesinarlos. El lugar de destino final de sus restos tampoco se daría a conocer. De esta manera, el régimen daba a entender que todo aquel que se opusiera terminaría como sus camaradas, amigos y familiares desapareciendo en la noche y la niebla, sin que se vuelva a saber nada de ellos ni se encuentre rastro de su destino.
Ciertamente una elección terrible para la comercialización de una novela... De ahí el cambio.




"La Hermandad de la Noche" une a los protagonistas de los dos primeros libros cuando una serie de desapariciones y asesinatos cerca de cada uno los obligan a salir de sus retiros. Saul está asentado en Israel donde intenta formar una familia, por completo alejado de los acontecimientos vinculados a la Hermandad de la Rosa. Drew, aislado en un complejo de cuevas en Egipto donde vuelve a su intención de expiar pecados convirtiéndose en un ermitaño y a resguardo de los Hermanos de la Piedra que lo buscan para ajusticiarlo.
Tal como ocurriera con Chris y Saul, éste y Drew deberán encontrarse y unirse en una última empresa para dar por terminada la historia.


Una particularidad de estos libros, como de otros tanto imagino, es que desde hace un largo tiempo están discontinuados. Esto significa que, en apariencia, nadie al menos aquí tiene la potestad o el deseo de volver a imprimirlos para su comercialización por lo cual los únicos que existen son los que están en manos de coleccionistas.
Por una gran fortuna, sumada a un paciente espíritu de búsqueda, debo ser uno de los pocos que conserva el tesoro de tener los tres ejemplares en mi biblioteca. A punto estuve de perder el primero cuando años atrás entregué en préstamo el primer título y no volví a ver a la persona que se lo llevó por largo tiempo.
Gracias a una incansable perseverancia logré encontrar al depositario y recuperé mi libro.

En síntesis, la trilogía es una excelente historia que combina entretenimiento, acción, mucho dato ilustrativo y tiene una cadencia narrativa que en ningún momento decae. Por el contrario, es imposible no saltar al siguiente libro una vez terminado el anterior.
En el caso del primero, una buena opción para disfrutar de la historia es conseguir la miniserie. Su guión, salvo en un mínimo caso, está ceñido a la novela original, por lo cual no se pierde nada de su esencia.
Es una lástima que nadie haya reparado en las otras dos historias para llevar todo el conjunto a una producción cinematográfica; pero no perdamos las esperanzas. Dado que a nadie se le cae una idea en estos tiempos, será cuestión de paciencia que alguien repare en los libros para reflotar la idea y repetir un éxito de taquilla como Jason Bourne que también se lo debemos a un autor de otros tiempos...

viernes, 8 de marzo de 2013

¿Qué leíamos de chicos? - Alistair MacLean... Un Águila, Navarone, El Golden Gate y Santorini.

Este escritor escoces nos mantuvo pendiente de un hilo en más de una oportunidad no solo frente a las páginas de sus libros, sino también ante pantallas de cine y televisión donde era responsable de guiones y adaptaciones; de seguro muchos de ustedes lo desconocían.
Fue uno de los escritores más prolíficos del siglo pasado y muchas de sus novelas fueron llevadas al cine, siempre con el respaldo de grandes actores jugando los roles de los personajes que creó a lo largo de décadas.

MacLean en sus últimos años.
Y en sus años mozos...

Alistair Stuart MacLean nació en Escocia en Abril 21 de 1922 y murió en Alemania, en Febrero 2 de 1987 a la edad de 64 años. Tiene la autoria de 29 novelas de suspenso y aventuras, 2 novelas históricas y 10 novelas de la saga UNACO, una idea del autor sobre una unidad especial anti terrorista mundial que dependía de las Naciones Unidas.
11 de sus novelas fueron llevadas al cine y en cuatro de ellas es el autor tanto del libro (novela) como del guión del filme. Podrá discutirse si el gusto del lector está a favor o en contra de este hombre, lo que no puede discutirse es su impresionante producción y vigencia a lo largo del tiempo, lo cual es sinónimo de aceptación por parte de un público que consumía sus novelas y le demandaba más.

Como muchos de los escritores de renombre originarios de la Gran Bretaña, dentro del genero thriller, MacLean sirvió en la Marina Real entre 1943 y 1946. Como tripulante de distintas unidades de la flota sirvió en los teatros del Atlántico Norte, del Ártico y el Mediterráneo; en 1945 fue destinado al teatro de operaciones del Lejano Oriente donde sirvió protegiendo objetivos contra los japoneses en Sumatra, Borneo y Malasia hasta que fue capturado y retenido como prisionero de guerra por parte del Imperio Nipón. Fue liberado con la rendición de Japón y en 1946 fue dado de baja del servicio.

Era obvio que su experiencia militar serviría de base a su producción literaria. Llama la atención de una editorial que lanza su primera novela en 1954 titulada "HMS Ulysses". El libro se convirtió en un éxito de ventas, y a partir de un detalle MacLean tomó una decisión que modificaría su futuro.
Los primeros libros del autor en sus ediciones originales (entre 1954 y 1960) se firmaban con el seudónimo de Ian Stuart; cuando MacLean descubrió la carga impositiva que generaban sus ingresos por derechos de autor decidió moverse a Suiza y residir allí. Recién en ese punto de su carrera sus libros comienzan a aparecer con su nombre verdadero. Luego se mudará a Alemania donde poco antes de cumplir sus 65 años fallece.

Detrás de él quedaron libros y filmes memorables. Entre ellos hay algunos que marcaron un hito en la historia del cine. Estos son:

Para tener una idea de la magnitud de estos proyectos cinematográficos basta repasar la lista de actores que encarnaron personajes creados por MacLean:
Gregory Peck, David Niven y Anthony Queen eran los principales protagonistas de "Los Cañones de Navarone", a quienes se sumaba un poco conocido James Darren (uno de los dos científicos protagonistas de "El Tunel del Tiempo").

Afiche de la película de 1961
Fotograma de la película
En "Donde las Águilas se Atreven" encontramos nada menos que a Richard Burton y Clint Eastwood.

"Donde Las Águilas Se Atreven" Título en castellano para Argentina. En España "El Desafío De Las Águilas" y en el original "Where Eagles Dare"
Rock Hudson, Ernest Borgnine y Patrick McGoohan protagonizaban "Estación Polar Zebra". 
Fotograma de la película donde se aprecia a parte del elenco

Uno de los afiches para cine del filme

Versión del afiche extranjero del filme (propiedad de Fotos.org)

Los tres actores principales jugando una escena: Hudson, Borgnine (cási de espaldas) y McGoohan.

Recuerde el lector, que cada uno de estos nombres que se citan eran marca registrada en el cine y televisión de la época. Muchos de ellos no solo encabezaban elencos y quedaron vigentes hasta cerca de nuestros días, además tenían sus propias series de T.V. que los convertían en íconos a nivel mundial como hoy puede ser un Kiefer Southerland o un Damien Lewis.

Charles Bronson, Richard Crenna, Jill Ireland, Ben Johnsonn y Charles During protagonizaron "Nevada Express". 


Donald Southerland (padre de Kiefer), Vanessa Redgrave, Richard Widmark, Lloyd Bridges y Christopher Lee estuvieron en "La Isla del Oso".

Y para terminar, "Fuerza Diez de Navarone" tuvo en 1978 un elenco encabezado por Robert Shaw, Harrison Ford, Barbara Bach, Edward Fox, Franco Nero y Richard Kiel entre otros. Shaw venía de protagonizar el mega éxito "Tiburón", Ford acababa de hacerse famoso con Han Solo en "Star Wars", Barbara Bach y Richard Kiel tenían dos de los tres roles principales de la última película de James Bond "La Espía Que Me Amó" en plena vigencia y estrenada a principio del mismo año. Creo que como datos son más que suficientes para otorgarle al Sr. MacLean los galardones que se merece.

Carátula original del VHS de fines de los 80 (se marca la propiedad de la imagen)

Caratula de edición extranjera del libro

Excelente fotografía con el elenco: Franco Nero, Harrison Ford, Robert Shaw a su lado Edward Fox (protagonista de "El Día del Chacal" y Carl Weathers (Apollo Creed en Rocky)

Y por último los libros...
MacLean me ha hecho pasar momentos memorables en las páginas de "Donde las Águilas se Atreven" una historia ambientada en la Segunda Guerra Mundial donde un comando de cinco paracaidistas ingleses debe rescatar a un general antes de que revele frente a los alemanes los planes para la invasión de Normandía. Aunque la trama tiene un pequeño cambio sobre el final del libro.

La edición clásica y más difundida en Argentina , de Bruguera

Con "Operación Circo" MacLean nos llevaba detrás de la desaparecida cortina de hierro. El trapecista Bruno Wieldermann tiene, además de su talento para la acrobacia, un don muy especial: una memoria fotográfica fuera de lo común. Ésto hace que la CIA lo utilice para obtener una fórmula resguardada en una prisión de alta seguridad.

Las dos cubiertas más clásicas del libro: Sobre estas líneas el ejemplar de la recordada Colección Libro Elegido, de Editorial Atlántida. Debajo, una edición en ingles respetando el mismo diseño.


En "El Secuestro de un Presidente en el Golden Gate" nos asomamos a un osado golpe en el cual el presidente norteamericano es secuestrado por un grupo que pide, a cambio de no cometer una masacre, un rescate millonario.

Otros notables son "Adiós California", "La Bruja del Mar" y "El Río de la Muerte".


Edición del Círculo de Lectores, sobre cubierta que  protegía al libro de tapa dura y excelente encuadernación.



Para terminar, solo hacer una marcación sobre lo escrito. 
Todo lo que aquí se transcribe esta basado en el juicio y recuerdo de quien se asomó a estas historias con catorce años y un mundo que distaba mucho de lo que hoy conocemos.
Sin Internet, sin comunicaciones globales instantáneas, sin celulares, sin el desarrollo tecnológico como lo usamos y conocemos hoy día, las historias que se escribían en aquellos años eran muy difíciles de sostener por la crítica de hoy.
Digo esto dado que al tiempo que escribí esta nota, recorrí sitios en los cuales se hace una crítica de muchos de los libros que aquí cito desde un punto de vista, para mi entendimiento, errado. Es cierto que a la luz de hoy, muchas historias nos parecen inverosímiles. Y es así. Lo que el lector no debe perder de vista es el lugar y las circunstancias en el que el o los libros citados tuvieron éxito.
Ni Napoleón ni Aníbal podrían haber sido genios estrategas en la era del satélite ni el caballo de troya hubiese funcionado en las guerras del Medio Oriente.
Solo he querido hacer aquí un homenaje a los buenos momentos que he pasado gracias a un hábito que, a través del tiempo, espero no se pierda.
Por lo demás, cada uno se formará su juicio respecto al Sr. MacLean y su legado.
De mi parte, fantasiosas o no, le agradezco por historias que han hecho volar mi imaginación y han evitado que ocupe mi tiempo en cosas menos prometedoras y me permiten hoy estar aquí, sentado, con mi mate y frente a la ventana mirando la lluvia y un día gris haciendo lo que más me gusta: ESCRIBIR.