viernes, 23 de mayo de 2014

Stephen King - Un Personaje Extraño...



Escuche decir a alguien que las bibliotecas se arman con dos clases de libros: los que se compran y los que no se devuelven.
Siempre fui muy respetuoso de la pertenencia de las cosas, principalmente libros, discos, revistas o cualquier otro elemento similar sobre el que pesaba cierta carga afectiva para su dueño. 
Pero debo confesar que una vez cedí a la tentación de quedarme con algo que no era mío. 
Era un libro de Stephen King que mi amigo Martín Barracosa me había conseguido como intermediario de un compañero suyo, en la escuela secundaria a la que íbamos.
Yo había terminado de leer "Dracula" en medio del viaje a la frontera que hicimos juntos (ver citas de "Argentino: ¿Marchó Usted a las Fronteras?" en este blog) en noviembre de 1979.
Quedé ávido de sangre y cuando Martín puso en mis manos "Salem´s Lot" de Stephen King, sentí de alguna manera que el espíritu de Ben Mears se me colaba por las rendijas y me arrastraba a la realidad de la historia.
El libro que leí en 1979 (foto gentileza de
www.todocoleccion.net) igual al que tuve
en mis manos
Tardé mucho tiempo en volver de esa experiencia maravillosa y tardé mucho más en devolver ese libro; gran parte de lo que escribo sigue influenciado por la forma y los detalles de lo que allí se narra. 
De hecho, me lo quedé tanto tiempo como demoró el dueño en descubrir a quien se lo había prestado. Nobleza obliga y cuando Martín me lo reclamó se lo devolví sin chistar.
Que podía importarme si total el virus ya estaba inoculado en mi interior. Era mi puerta de entrada al universo mágico y bizarro de un maestro de ingles llamado Stephen King, un tipo que llenaría toneladas de páginas en los siguientes cuarenta años, para gusto y delirio de millones de seguidores alrededor del mundo...


Presentando a Mr. King

Conozco la biografía del Sr. King desde varias vertientes. La mejor es la que narra en su libro "Mientras Escribo", una rareza que todo amante de la escritura, además de los fanáticos y curiosos, debería leer.
Es un ensayo que King escribe a pedido de su editor en el que cuenta por un lado cuales hechos de su vida lo empujaron a convertirse en escritor y por otro como articula su trabajo con el oficio de escribir historias.
En principio, lo que el editor pretendía era que el bueno de Stephen redactar un manual del tipo "Conviértase En Un Escritor de Éxito en Diez Pasos Simples" a lo cual su representado respondió que podía irse a pasear porque él no escribiría tal cosa.
Como en toda negociación las aguas se dividieron a la mitad y lo máximo que aceptó hacer King fue lo dicho, contar que cosas lo influenciaron y que es lo que él hace al momento de escribir. De ahí en más, que cada cual analice lo escrito y lleve lo que le sirva para su estanque...



La historia remonta a 1947 y se fija, curiosamente en el 21 de septiembre de ese año. Stephen Edwin King entra al mundo de los vivos a través de su amada madre, Nellie Ruth.
Y digo curioso porque nada más alejado que King de un día tan significativo para nosotros. Primavera, estudiantes, picnic, noviazgo... Si, ya se; me quedé en el tiempo ¿no? Ok.

Se podría decir hoy desde aquí, sesenta y siete años más tarde, que su vida se divide en el antes y el después de la aceptación de "Carrie" como su primer novela profesional. 
La infancia, la adolescencia y la primera etapa de edad adulta no fueron lo esperable de un tipo que revolucionó la literatura fantástica y, mal que le pese a muchos, marcó un hito en la literatura americana y en el negocio editorial alrededor del mundo. Su realidad estaba más cerca de lo que narraría luego en sus historias que de la imagen del triunfador exitoso que muchos imaginan.
King pasó una vida de penurias y sinsabores. Su padre los abandonó a él y compañía a poco de su nacimiento. Mudanzas varias, todas empujadas por la necesidad, cambios de escuela y trabajos a edad temprana fueron una constante. No obstante eso (gran diferencia con nuestros queridos "NiNi", "Ni estudian Ni trabajan") completó sus estudios secundarios y de alguna manera se las arregló para llevar adelante también los universitarios, logrando el titulo docente que lo habilitaría para la enseñanza en 1970.
King en sus años mozos, época de "Carrie"
Esto no lo exime de seguir trabajando arduo y sin mayor futuro. Es la época de trabajo en  la lavandería, el que lo inspiraría para escribir su historia "Graveyard Shift", a la postre más conocida como "Las Tumbas Malditas" en Argentina por el año 1992 o 93.
Para ésta época, y desde que comenzó con el capricho de la escritura, decenas de sus cuentos, notas e historias cortas recorrieron redacciones de las  más variadas revistas, muchas de las cuales fueron rechazadas pero algunas otras fueron aceptadas, publicadas y hasta cobrando algunos dólares por ellas.

Con esta portada, y el título
"LAs Tumbas Malditas"
 apareció en VHS en Argentina
En 1971 Stephen se casa con su novia de la secundaria, Tabitha, y acumula ya cuatro novelas de su autoría. La vida no le sonreía aún. Debía soportar un par de reveses todavía antes de ver la luz como escritor consagrado.
Una de las cosas que más me impresionó conocer de King, fue que varios de los libros que escribió los logró bajo un estado ausente, producto de su adicción al alcohol principalmente.
De hecho su mujer declara que durante el tiempo en que escribió "Carrie" difícilmente se lo encontraba sobrio. Fueron tiempos duros en los que ya había una hija que alimentar y las deudas los empujaron a terminar viviendo en una casa rodante. Cuenta la leyenda que King aporreaba una máquina de escribir sobre una mesa de cama puesta sobre sus piernas para escribir; sin un mínimo de comodidad, borracho, quebrado y acosado por una realidad que luego sería el sello de autor en cada una de sus novelas: la opresión, los fantasmas de la desesperanza, la tortura de sus personajes alejados de todo molde exitista.

Consagración, fama y reconocimiento
Doubleday era un sello editorial que publicaba material muy similar al que él producía. Cuando lo descubrió decidió enviar un manuscrito al editor a cargo. Pero por esos raros avatares del destino, en vez de recibirlo el destinatario, el manuscrito cayó en manos de un tal Bill Thompson. Éste le hizo reescribir el trabajo varias veces y terminó descartándolo. Muchos años después el trabajo vería la luz con el título "Rage" (Rabia).
Cinco novelas rechazadas después, fue el mismo Thompson el encargado de llamarlo por teléfono para decirle que al fin habían decidido publicarle un título. En ese momento los seis o siete mil dolares anuales que King percibía hacían que su vida fuese miserable; tal vez duplicando esa cifra con la venta de la novela las cosas mejorarían un poco. Cuando empezó a escuchar la noticia, eso era lo que esperaba.
Pero lamentablemente se equivocaba otra vez. Thompson le explicó que el adelanto que la editora le proponía no era de cuatro mil dolares... ¡Sino de cuatrocientos mil!
Tal vez lo más curioso de todo esto es que, en un arranque de ira, el original de ese libro había ido a parar a la basura. Quien lo rescata de allí es Tabitha y es ella la que insiste en que sea enviado al editor.
Pequeños hechos que tuercen o encaminan las historias que vienen luego. 
¿Qué hubiese pasado si el manojo de folios hubiese quedado allí en la basura? No lo sabemos. De seguro, nada. Tal vez nadie se hubiese enterado de King y su torturado universo. Lo que si sabemos es lo que pasó.
Y todo gracias al buen criterio de una compañera consciente.

Por favor, hagan un esfuerzo y busquen "Mientras Escribo" y lean de allí el relato en primera persona, hecho por el mismo King. Juro que es imperdible.
En las siguientes entregas me iré ocupando de la segunda etapa en la vida de este curioso artista, cuyos mayores éxitos los generó cuando su mente estaba licuada y orbitando la tierra, fuera de la atmósfera y a miles de kilómetros de velocidad, gracias a los desastres toxicológicos y excesos a los que se rendía.



El bueno de Stephen en la actualidad.
"¿Te gustaría que el abuelo te cuente un cuento, nene?"

viernes, 16 de mayo de 2014

Historia de la T.V. Argentina (II) 1969

Haciendo memoria lo más preciso que puedo recordar es que empecé a ver T.V. de manera consciente en 1969.
Seguro que algunos recuerdos sueltos vienen desde antes pero el orden de registrar y reconocer no solo los programas sino también cuando los veía tiene que ser, por lógica, a partir de ese año.
¿Qué recuerdo yo en directo sin consultar archivos de ese entonces?
Nombres, títulos, recuerdos borrosos...
A primer tiro de mano recuerdo "El Reporter Esso". No me iba a dormir si no me permitían ver aunque sea dos minutos. Nunca nadie entendió el porqué de esa obsesión. La transmisión del hombre en la luna; estuvimos buen tiempo esperando la confirmación de que sería transmitido y recuerdo clarito estar jugando en mi habitación, con un montón de muñecos sobre la cama, cuando mi madre me llamó entusiasmada. Conocedora del magnetismo que generaba en mi la "tele", supongo que se moría de ganas de ver mi cara ante ese espectáculo. Recuerdo que la imagen era de lo peor que había visto nunca; borrosa, desencajada. Encima alguien hablaba todo el tiempo. No era algo interesante de ver. Miré diez segundos y me volví a jugar con mis cosas. Las series de ciencia ficción se veían mejor. No entendía que estaba siendo testigo de un momento histórico para toda la humanidad.
Era el 20 de julio de 1969, domingo si la memoria no me falla (no se por que conservo ese recuerdo, ni se si es correcto) eran casi las once de la noche y absolutamente todo el mundo, dentro y fuera de la tela, estaba revolucionado...


El Mundo de la Tele en Casa

Había dos publicaciones que le acercaban a la gente la programación semanal de lo que había para ver en televisión. Una era la revista "Canal TV" la otra era la legendaria "TV Guia". Religiosamente en mi casa cada miércoles se recibía la "TV Guia" a través de Pajarito, el diariero del barrio en mi Villa Progreso natal, arrinconado en el límite entre Santos Lugares y San Martín, a unas cuadras de la Estación Fernández Moreno del FFCC Urquiza.
 Con esa herramienta era difícil olvidarse de algo. Los programas se elegían con antelación y uno podía hasta programar reuniones para juntarse frente al televisor a ver algo puntual. Como pueden ver en estas tapas, Marilina Ross era una joven actriz muy requerida por las revistas y con una actualidad impresionante en ese año en particular. Junto a Osvaldo Miranda venía de sostener en el tiempo un éxito llamado "La Nena". La frase que identificaba al programa y que quedaría en el inconsciente colectivo por años era "¡Qué carita, ¿eh?!" 1969 sería su último año luego de cinco temporadas al tope del éxito.
Radiolandia y Antena eran otras opciones
menos aceptadas para saber que ver en T.V.

Ese año, además de la llegada del hombre a la luna, la tele será testigo y vehículo de un hito de la historia argentina: El Cordobazo. Los noticieros mostraban en sucesión los disturbios y las corridas. yo estaba ajeno a todo eso.
Es el año en que se inaugura la estación de Balcarce y lo primero que se ve en vivo y directo desde el otro lado del mundo es el saludo del Papa Paulo VI. 
Después vendrían las coberturas de hechos deportivos, fútbol principalmente, espectáculos musicales como el tradicional festival de San Remo en Italia y, un año después, algunos partidos del Mundial de México 70.

Canal 11 y Canal 13 competían con dos noticieros que con el tiempo marcaron historia: Teleonce y Telenoche. Mónica Mihanovich, la mamá de Sandra, y Andrés Percivale era la dupla estelar del 13. 
En Canal 9 Alejandro Romay promueve un programa conducido por un joven de anteojos gruesos que estaría en el comentario de todo el mundo. El conductor es Osvaldo Papaleo, marido de Irma Roy y futuro padre de Carolina, y el programa era "Corazones Solitarios" una mezcla de reality con ayuda solidaria que genera opiniones encontradas en la gente.
A partir de ese envío, los programas que hoy reconocemos como "realitys" empiezan a multiplicarse y un muy joven Fernando Bravo conduce junto a Canela "Dame Tu Mano" por el 13.
En Canal 11 un periodista del interior llega para inaugurar un programa de periodísmo político que se mantendrá vigente por muchos años. Un amigo suyo, músico él, le brinda la cortina musical para los títulos del programa. Se convertirá en parte de su marca registrada a lo largo de toda su carrera. Bernardo Neustad arranca en 1969 con "Tiempo Nuevo" y con la clásica cortina de Astor Piazzola, "Fuga y Misterio".


Programas Memorables

 La lista de programas que harían historia, o que al menos marcarían época, es larga y nutrida.
Por esos días, y mezclados en programas curiosos, hacen su aparición en televisión Lucho Aviles, Víctor Sueiro, José de Zer y Santo Biassati. Todos están en el reparto de "El Juicio del Gato" y "La Muela del Juicio" dos envíos que giran en torno a discutir actitudes de personalidades del mundo del espectáculo a las cuales se "acusa" de ciertos "delitos de actitud" y son "juzgados" públicamente. El conventillo no es propiedad exclusiva de los programas y productores de ésta época. 

A través de las diferentes propuestas, cada emisora busca identificarse con un perfil definido frente al público. Canal 13 es el canal de la familia. Series, telenovelas a la tarde, programas para chicos, informativos y programas de interés general, orientados en su mayoría a las mujeres, son las opciones que propone.
Héctor Coire
El 11 se reparte entre los programas chimenteros de la tarde y los noticieros apoyados en permanentes flashes informativos. El 9 apunta a un público decididamente "popular"; en su pantalla están Papaleo, Roberto Galán, Orlando Marconi, éste último conduciendo el primer programa omnibus de la televisión que entrega un auto cero kilómetro en cámara.

Almada
Es el tiempo de "Sábados de la Bondad" conducido por Hector Coire, "La Campána de Cristal" a cargo de Colomba y un grupo de iniciados jóvenes conductores, luego de que Cacho Fontana posicionara al programa entre los preferidos de la gente durante varios años. Eran Julio Lagos,
Marconi
Héctor Larrea, Norberto Longo (después se destacaría en transmisiones deportivas) Leonardo Simmons y Fernando Bravo. "Sábados Circulares de Mancera" un programa que revolucionó de verdad a la televisión de esta parte del mundo, conducido por el inefable Nicolás "Pipo" Mancera.
Simmons
Otros que vienen haciendo historia son Carlitos Balá, Juan Carlos Mareco, Alberto Olmedo, Pepitito Marrone, los uruguayos de "Telecataplúm" (más tarde "Hupumorpo") muchos de los cuales también participaron con actores argentinos en "Jaujarana".
De allí sale un sketch memorable jugado por Eduardo D´Angelo y Ricardo Espalter, el primero haciendo de americano y el segundo de ruso, hablando cada cual en su idioma y sin entenderse ni palabra.
Espalter
Otra dupla genial la conformó el mismo Espalter pero con Enrique Almada, quienes jugaban a "El Profesor y Toto Paniagua".
Julio Frade (Izq) y Eduardo D´Angelo (Der)


Espalter y Almada (Toto y El Profesor)

lunes, 12 de mayo de 2014

24 - El Noveno ¿Y último? Día




Algunas cosas cambian para que nada cambie... Contradictorio pero real. 
"24" volvió, pero a cambio de ajustarse a los nuevos formatos de seriales a los que nos estamos acostumbrando, las huestes de Cochran y Surnow insisten en el viejo esquema. Y es que si Jack volviera después de cuatro años copiando otra forma, no sería él.
Mismo ritmo, mismas urgencias, mismas situaciones. Para Jack nada ha cambiado en cuatro años.
En un contexto curioso en el que a priori no se entienden bien los hechos que ocurren, Bauer aparece en un depósito escondido como un homeless acechado por todo un escuadrón de agentes de la CIA.
Tiroteo, lucha y escape. Captura, preparativos y previa de interrogatorio. Hasta acá no se le escuchó a Jack decir palabra. Es que cuesta creer que después de haber estado a la sombra cuatro años le echen el guante tan fácil.

Jack empieza a correr. Un clásico de la historia
Ahí es donde entra su contraparte, una especie de reflejo en la forma de una mujer: la agente de la CIA Kate Morgan, la cual esta en franca retirada luego de algún tipo de situación irreversible de la cual algo se insinúa a la pasada.
Tiene la misma madera que Jack. Frontal, sin vueltas, intolerante. Huele algo entre pliegues. No se compra el escenario. Y tiene razón. Y lo sufre en carne propia.
A partir de allí, lo dicho. Nada diferente de lo que vimos en las últimas tres temporadas, cuando a partir de la número seis Jack Bauer se repite hasta el hartazgo.
¿Nos sorprenderán con algo especial de aquí en adelante? No lo creo.
Pienso que son varias las cuestiones a cerrar y las pistas de como van a hacerlo.
Primero, una temporada de 12 capítulos en lugar de los 24 habituales. Lo dicho, el formato está agotado.
Segundo, ¿En qué sostenemos esos 12 episodios? Ciertamente no en el recurso del ritmo frenético y la hiperventilación de Bauer. Eso es cosa de otra época, hoy necesitamos situaciones extremas, personajes comprometidos y definiciones para las vidas de muchos de ellos.
Jack viene marchando. Yo que vos, me corro.
Y el primero es Jack. Ya lo adelantó en una conversación al pasar con Chloe. No piensa en volver a USA, ni en un perdón presidencial ni en una vida calma y retirado. Está jugado. No hay vuelta atrás, y sabemos que cuando un tipo de su perfil está jugado los límites caen. Todo vale.
Entonces que mejor que ir hasta el sacrificio extremo dándolo todo por la mujer que amó y que lo amó hasta poner en juego su propia vida.
Entonces sabemos desde aquí que a Jack solo le queda una muerte digna, a medida de su talla, entregando todo y adiós a las armas.
Kate Morgan ¿La horma del zapato de Jack Bauer?

Hasta aquí lo mostrado no regala nada, pese a la expectativa que se instaló y con un poco de razón: todos los fanáticos anhelábamos el regreso de Jack, del reloj y el resto de la troupe. Pero no hay nada nuevo, nada sorprendente, ninguna vuelta de tuerca.
Habrá que esperar un par de capítulos para ver de que va todo y comprobar si volveremos a disfrutar de una historia demoledora o si veremos más de lo mismo desandando el camino hacia un final tan anunciado como la muerte de la crónica de García Marquez.

viernes, 9 de mayo de 2014

Historia de la T.V. Argentina





Unos cuantos años atrás tuve el buen tino de invertir unos pesos en un libro enorme, por tamaño y contenido, que presentaba un compendio de la historia de la televisión argentina. Un detallado paseo desde sus verdaderos orígenes hasta el año de fin de siglo, 1999.
El libro es "ESTAMOS EN EL AIRE - UNA HISTORIA DE LA TELEVISIÓN EN LA ARGENTINA", sus autores son Carlos Ulanovsky, Silvia Itkin y Pablo Sirvén.

Si no los ubican o desconocen quienes son, recomiendo que hagan una búsqueda, que investiguen un poco, para comprobar que se trata de gente más que autorizada para firmar un trabajo así.


Aunque en esta época parezca mentira y suene hueco, crecí en un tiempo en el que la televsión funcionaba como una especie de tutor de los chicos, un eje válido sobre el cual la familia argentina estructuraba muchas de sus rutinas.
Quienes lo vivieron lo comprenderán. Para los que no lo vieron, trataré de ser un poco más explícito antes de entrar en tema.


Un Mundo Menos Tecnológico y Más Mágico

La realidad tal cual la conocemos hoy con su perfil globalizado, absolutamente visual e instantáneo en cuanto a cruce de información, se armó durante nada más que los últimos veinte años.
Pero antes de Internet, Smart Phones, What´s Up, Facebook y Twitter, había un mundo que funcionaba y en el cual sobrevivimos perfectamente desde nuestra niñez hasta estos días.
En 1997 las conexiones de Internet en casas de familia se establecían en su mayoría por cableado telefónico. Ni la conexión digital ni los enlaces Wi Fi eran de uso doméstico todavía. Recordarán el ruido que le quedaba al teléfono mientras la línea quedaba inhabilitada para llamar dado que estábamos conectados...

De hecho, si bien el origen del concepto de Internet se remonta a principio de la década de los sesentas, no fue hasta 1986 que la red tal cual la conocemos hoy empezó a tomar forma. Pensar que por ese entonces recién en la zona de Colegiales, Belgrano y Nuñez, lo que hoy conocemos como Cablevisión, empezaba a conformar el embrión de la televisión por cable.

Sesenta años atrás la televisión era para la gente lo que hoy es Internet para nosotros, poco más o menos. Y haciendo la salvedad que los avances tecnológicos son más rápidos y efectivos hoy que en aquel entonces.
Las primeras veces que aquí en Buenos Aires pudimos ver en directo algo que ocurría, al mismo tiempo, en otro lugar del mundo fue gracias a la lejana y querida conexión "vía satélite".
Esto significaba que una estación dotada de una gigantesca antena parabólica ubicada en la zona de Balcarce, Provincia de Buenos Aires (La Estación Receptora Intelsat 3) recibía las señales bajadas del satélite y EnTel, la empresa estatal que administraba las comunicaciones, se encargaba de habilitar las conexiones que permitían distribuir las imágenes. Así vimos la llegada del hombre a la luna, el primer transplante de corazón hecho por un médico cirujano y la pelea en la cual Ringo Bonavena casi se alza con un triunfo volteando a Cassius Clay.

La T.V. era el siguiente paso en la revolución tecnológica de los años cincuenta luego de treinta años de reinado del último avance similar: la radio.
Volviendo al punto desde donde inicié este recorrido histórico, nuestra niñez, entre mediados y fines de los sesentas, disfrutó del momento de apogeo de la nueva maravilla tecnológica que teníamos a disposición en la mayoría de las casas de clase media.

Basado en mis propios recuerdos y experiencias, y apoyado por archivos y material imprescindible como lo que aporta esta verdadera biblia del recuerdo que es el libro de Ulanovsky - Itkin y Sirvén, me propongo hacer una recorrida por estos cincuenta últimos años de la T.V. argentina.
Hacer una revisión tanto de los programas locales como extranjeros, que llenaban horas de programación y nos deleitaban a toda hora. También, y como punto más importante, contar cómo influyó ésto en nuestra vida diaria, que nos aportó y cómo antes de todo lo que hoy conocemos, la mal llamada "caja boba" era un complemento perfecto para nuestro entretenimiento, nuestros juegos y nuestro aprendizaje de chicos...



Algunas de las cosas que veíamos de chicos


"Caza Submarina" era mi programa más que favorito. De chico solo pensaba en convertirme en Mike Nelson. Era mi obsesión. Orgullosamente puedo decir hoy que en gran parte logre mi sueño de aquellos años...




"Bat Masterson" una de las tantas series del oeste que llenaban horas en la programación de los canales.




"Viaje al Fondo del Mar" otra de las series de cabecera debido a que también aquí los buzos eran grandes protagonistas



"El Santo", un icono de los sesentas y un protagonista con el que crecimos a lo largo de los siguientes cuarenta años




Las maravillosas marionetas de Gerry Anderson que evolucionaron con el correr del tiempo hasta convertirse en actores casi perfectos. Aquí "Supercar"




Aquí lo conocimos como "El Meteoro Submarino" cuando en realidad se llamaba "Stingray" en el original. Otra de las series que me rompieron la cabeza... Y solo tenía cuatro o cinco años.




Y en lo local... "Telecómicos"




"Los Campanelli" a falta de archivo de lo que veíamos los domingos, esta es una de las dos películas filmadas "El Veraneo de los Campanelli" Una joya de la época.



"Viendo a Biondi" aunque no se crea, estos personajes eran pare de cada familia argentina... Biondi, Marrone, Tato Bores, La Troupe de "La Tuerca", Pipo Mancera... Y muchos otros que iremos viendo desfilar.



Al gran Tato no hace falta presentarlo...




sábado, 3 de mayo de 2014

"24" - El Reloj Vuelve a Contar

(La Nota Contiene Spoilers Que Revelan Detalles de la Trama)


La pantalla es un telón negro impenetrable. Un par de segundos después comienza a escucharse un clickeo y guiones de un amarillo atardecer forman el número veinticuatro...
Así conocí a Jack Bauer entre las 3 y las 4 pm del tercer día en la vida de este agente de campo de la CTU, una oficina federal de anti terrorismo estadounidense con capacidades extraordinarias.
Arranqué con la serie cuando ya habían transcurrido las dos primeras horas de las veinticuatro que componían dicha temporada.
Esta serie cambió definitivamente la manera de ver y de contar una historia en televisión. Rompió códigos, por ejemplo: los personajes principales no mueren. Error. En "24", como en la vida, nadie tiene la supervivencia asegurada. De hecho su protagonista ha sido herido, torturado, golpeado, puesto en prisión, y hasta ha muerto y resucitado.
No dudó en matar, lastimar, herir y torturar a su vez a quien se interpuso en su paso o interfirió con el progreso de solución de cada crisis que le tocó afrontar.
"El fin justifica los medios" fue un tópico que estuvo en discusión de manera permanente a lo largo de toda la serie y por el cual no solo los fans discutieron: Bauer fue señalado por distintos sectores como un fascista descontrolado, un matón con placa que escudado detrás de la "seguridad nacional" hacía y deshacía a placer, sin respetar reglas ni derechos.
Los productores levantaron ese guante. El inicio de la temporada ocho lo encuentra enfrentando una interpelación ante representantes del congreso; el paso previo a un juicio que terminará indefectiblemente en condena y prisión.

                                                                                    
                                                                  La música de "24" es de lo mejor en bandas de sonido de series.
                                                                                   Aquí el tema principal de la serie "El Día Más Largo"

Uno de los puntos altos que recuerdo siempre de este tercer día, ocurrió en los últimos tramos de la temporada (episodio 18 para ser preciso), cuando se le ordenó matar al jefe regional de la CTU, Ryan Chapell. Fue una escena terrible.
El helicóptero llegó a un remoto paraje, una playa de maniobras ferroviarias. Bauer y Chapell se apearon y así transcurrieron los últimos minutos de la hora. En ésta espera, todos manteníamos la esperansa de la aparición de un francotirador, de un llamado de último momento o de algún otro recurso.
Chapell no podía morir. Chapell NO DEBÍA MORIR.
Pero el guión es implacable. Faltando nada para que el reloj marque el cambo de hora, Bauer acerca su arma al cráneo del director por detrás y suena un disparo seco, aturdidor.
El cuerpo de Chapell se desploma; y parte del alma de Bauer también.
El reloj para de contar y tuvimos que esperar una semana para ver como los secuaces de Saunders, el villano de turno, se llevaban el cuerpo para chequear la obediencia de Bauer.
No lo podíamos creer. Más allá de cualquier justificación, Bauer había asesinado a un inocente con todas las letras.
Ese fue el momento preciso en el que entendí que el final del personaje era la muerte inevitable.
Los guionistas lo evitaron todo lo posible. Pero creo que el día nueve que se inicia este lunes 5, no deja más salida que esa.
Si bien hasta ese punto la serie tuvo escenas violentas, ésta marcó un punto de inflexión.
Definitivamente, "24" había entrado en un estamento diferente respecto de cualquier otra serie puesta en el aire hasta ese momento... Y marcó el camino para que las que vinieron después. Tanto en USA como en UK.
"Luther", "The Tunnel", "Hannibal", "Homeland" son algunos ejemplos. Y hay muchos otros que se me escapan.
Lo que no se me escapa, es el entrañable derrotero que significa rememorar todo el camino que hice a través de la vida de Jack Bauer y su tortuosa historia.





La Tormentosa Vida de Mr. Bauer

Bauer nació con la escalera torcida, como decía un conocido mío.
Ya del arranque de su historia las cosas no venían bien barajadas. A una crisis con su mujer y los problemas de conducta de su hija adolescente, Jack le suma una relación extra matrimonial con una compañera que no era de lo más recomendable a nivel estabilidad emocional.
Con todo este cóctel, en las primeras veinticuatro horas compartidas veremos como pilotea una situación extrema: el Senador David Palmer es el primer candidato de color con posibilidades concretas de llegar a la Casa Blanca ("24" ha tenido varios puntos de coincidencia adelantándose a la realidad) y en el día en que las elecciones primarias se realizan, Bauer debe evitar que los mismos elementos que secuestran a su familia maten al Senador Palmer. El motivo: los hostiles buscan venganza por la responsabilidad que el agente y el político tienen sobre acciones encubiertas en Bosnia, años atrás.
Bauer soporta la desaparición de su hija, la violación de su mujer y la traición de su amante, que en el final de la historia asesina a su esposa, sumiéndolo en un estado alterado que determinaría su conducta para el resto del desarrollo de la serie.



Segunda temporada

Un año y medio después de todo esto un barbudo Jack Bauer, más parecido a un "homeless" que al agente que conocimos, espía a su hija desde lo lejos viendo como lleva su vida cuidando a un niño.
Los acontecimientos se aceleran y en menos de lo que suponemos el bueno de Jack vuelve al ruedo; esta vez corriendo contra reloj para evitar que un grupo de extrema derecha detone un artefacto nuclear en suelo americano, empujando así a USA a una guerra total con tres países de Medio Oriente a los cuales se los señala de manera equivocada.
Vuelven los viejos conocidos, entre los cuales esta Nina Meyers quien en la temporada anterior desaparece luego de asesinar a la mujer de Bauer. La tensión, a partir de esto, esta garantizada. 
Y para comprobarlo, como si la vuelta de Nina no alcanzara, se reivindica el concepto de que en la serie nadie tiene continuidad comprada.
Nos emocionamos con el sacrificio de George Mason, condenado de antemano por la exposición radioactiva que lo afecta durante un procedimiento de campo.
David Palmer es presidente y de su mano conocemos a dos personajes que se tornarán queribles y fundamentales. Uno es el asesor Mike Novick, hombre de confianza que lucha codo a codo con el presidente y se banca lo que viene sin chistar y poniendo el cuerpo y el alma con tal de que Palmer no pierda un metro de terreno.
El otro es el agente del Servicio Secreto Aaron Pierce, fiel y abnegado hasta el final, más de una vez será la salvación tanto de Palmer como de Bauer. Silencioso, equilibrado, ubicado, tiene todas las cualidades del empleado ejemplar. No se lo ve, no se lo nota y cuando es necesario aparece con toda la fuerza para luego volver a las sombras hasta que se lo necesite de nuevo. Pierce sera uno de los pocos que quedará en el barco hasta el final... Ojalá lo pudieramos ver de nuevo en Londres esta temporada.


                                           


La tercera temporada...

...como dije, fue mi entrada a "24" y el acuerdo absoluto e instantáneo para con la serie. Tercera, cuarta y quinta fueron a mi juicio el apogeo y lo máximo que la saga dio a lo largo de las ocho temporadas que hemos visto. Sumadas a éstas aparece "24 - Redemption", el filme de transición que se vio entre la sexta y la séptima temporada.
Tres años después de que tuviera que evitar la entrada de USA en una guerra mundial, Bauer se halla de vuelta al frente de la CTU teniendo que lidiar con un problema no menor: su asignación a infiltrarse en un cartel mexicano lo condujo a la adicción a la heroína.
Luchando para librarse de esto, y en medio de la campaña de reelección del Presidente Palmer, Bauer se embarca en una verdadera montaña rusa de la mano de un narcotraficante que esta negociando la compra de un virus con el cual pretende infectar a la población norteamericana. El objetivo es pegarse al tipo hasta tanto se pueda obtener el arma biológica y neutralizarla. Lo que sigue es absolutamente infernal. 
En veinticuatro horas Jack ve como hieren de muerte a Almeida, queda encerrado en una prisión federal, se fuga de una prisión de alta seguridad y entra y sale de contrabando en México haciendo malabares para que Ramón Salazar, el narco en cuestión, no dude de su lealtad. Todo en función de acercarse al esquivo virus al que trata de echarle mano.
Como si todo esto fuera poco, a sus espaldas Kim, su hija, y Chase, el agente que trabaja junto a él durante toda la crisis, vienen trayendo una relación sentimental desde hace un tiempo y eligen ese día para decírselo... ¿Algo más?
Sin lugar a dudas, esta temporada es el primero de los tres escalones más altos en los que "24" supo ubicarse en su mejor momento.





Entrando En La Segunda Etapa...

Año y medio después de librarse de la amenaza del virus cordellia y de la adicción a la heroína, Jack ya no esta expuesto al trabajo de campo en la CTU.
Erin Driscoll, la nueva directora de la unidad lo ha despedido tiempo atrás en desacuerdo con los métodos empleados en el devenir de su trabajo. Hay otros agentes a cargo del trabajo de campo y Jack se halla muy lejos de todo eso, para bien de su salud.
Ahora es parte del staff del Secretario de Estado James Heller, mantiene una relación estable con la hija de este, Audrey, quien también es su principal asesora y reparte su tiempo entre trabajo de oficina y su nueva relación.
La vida parece haberse congraciado con Bauer después de tanto sacrificio hecho por su país. Pero la calma dura poco.
Un alerta ante un ataque inminente se confunde por la diferencia horaria entre ambas costas en Estados Unidos. Para cuando se detecta este error, los acontecimientos ya están en curso y con vida propia. Al tiempo que un tren es descarrilado para robar un dispositivo, la comitiva del Secretario Heller es atacada y el funcionario y su hija son secuestrados por el mismo grupo que planea una serie de atentados en la zona de Los Ángeles y otros puntos seleccionados de los Estados Unidos.
Bauer vuelve sobre sus pasos y otra vez se ve envuelto en la vorágine de la acción para encontrar a su novia y a su padre. Más allá de eso, la serie de atentados sigue su curso y en consecuencia, el ritmo de los acontecimientos vuelve a tornarse infernal y no se detiene, ni siquiera al final de las veinticuatro horas clásicas de esta cuarta temporada.
El final de la misma es el verdadero cenit de toda la serie, el punto más alto y la situación insuperable que solo es emparejado por el cierre de la quinta temporada; una especie de "cerrar el círculo" que también determina el principio del fin de la serie.



Para cuando la Quinta Temporada inicia, las cosas para Jack Bauer no son lo que se dice fáciles.
Lo que tuvo que sacrificar en el curso de la crisis anterior determinó el principio del fin para él. Cercado por las decisiones que tomó y por las consecuencias, tomó la única salida posible antes que la cárcel o el suicidio. Ayudado por sus colegas más cercanos y contando con la complicidad del propio presidente Palmer, Jack fragua su propia muerte y desaparece sin dejar un solo rastro tras él.
Así transcurren los siguientes dieciocho meses. Jack Bauer esta muerto para el mundo, incluida Audrey, con quien pensaba establecerse durante la temporada anterior. Ahora, el hombre que salvó del desastre a su país en varias ocasiones en el pasado, pasa sus días como obrero trabajando en un campo petrolero y mantiene una relación con una mujer madura, madre de un adolescente, en algún lugar del norte de California.


Y todo vuelve a empezar. Y cada vez es de peor manera. Aquellos que dieron todo por la seguridad de su nación y su gente parecen condenados a sufrir el peor de los finales.
Bauer es arrancado de su exilio cuando el ex presidente Palmer es asesinado. Casi al mismo tiempo, Tony y Michele caen tras una explosión. Ahora la amenaza es directamente contra la cúpula del poder norteamericano. Y en este caso, el enemigo está adentro.
Otra vez las peripecias que debe sortear Jack son innombrables y, como se sospecha durante toda la trama, el final no puede ser bueno. Y no lo es.
Casi que esperamos que en cualquier momento, haciendo honor al axioma de la serie "Nadie tiene la vida asegurada...", Jack quede tirado en el suelo con el cuello desgarrado de un disparo y todo se termine definitivamente.
Pero no será nada tan fácil como la muerte para que Jack Bauer se libere de su destino. Acorde a lo visto hasta aquí, uno solo puede esperar más sufrimiento. Y del peor.
Cuando solo faltan cinco minutos para que todo termine, aquellos de quienes nadie se acuerda salen de las sombras y se hacen de Jack.
La memoria es virtud de los pueblos pacientes y Bauer termina la quinta temporada en la bodega de un buque camino a China, consecuencia de los hechos que lo llevaron a tomar la terrible decisión al final de la temporada tres.
Otro momento enorme, alto, inesperado de la serie que cambió la forma de hacer series en la televisión mundial.



Día Seis - Triste y Solitario Final...

Jack Bauer disfrutó de la hospitalidad de las cárceles chinas durante veinte meses. Los chinos se cobraron con creces la incursión a su Embajada, en la que secuestró a un diplomático en aras de encontrar a Marwan, en el final de la tercera temporada.
En el comienzo del sexto día, un hombre barbado, mudo y cruzado por terribles cicatrices en su cuerpo, baja de un transporte militar y es recibido por el personal que dirige la CTU en la actualidad.
Después de aquí, no hay mucho para contar. Lo cierto es que esperé este nuevo inicio con la misma ansiedad que esperé la cuarta y la quinta temporada. Y no me sentí defraudado para nada.
Pero la temporada seis me sorprendió. Tal vez porque ya lo mejor para mí había pasado, tal vez porque ya la sorpresa no era la misma o porque las situaciones se repetían, los personajes no tenían la profundidad ni las facetas de los anteriores.
Algo de todo lo que fui viendo en el Día Seis no me atrapó y de a poco me aleje.
Me sentí decepcionado en su momento. Tal vez ahora que retomamos desde otro lugar haga la prueba de volver sobre el Día Seis y verlo completo.
Mientras tanto, ni "24 - Redemption" ni las Temporadas Siete u Ocho volvieron a captarme como lo hicieron otras series. Sobre "24 - Live Another Day" tengo mis reservas.
Habiendo pasado por el tamiz en este tiempo series como "Homeland" (gran parte del equipo técnico y creativo de "24" es responsable de esta serie) "The Unit", "Strikeback", "Person of Interest" o "Sherlock" primera y segunda temporada inclusive, ¿Qué pondrá en juego la dupla Cochrane-Surnow para hacernos olvidar todo lo expuesto hasta hoy y volver a creer en Jack Bauer?
¿Será esta la excusa para animarse a darle a Jack el cierre definitivo de su carrera? Se imaginan cual es ¿verdad?
A estas alturas, después de haber pasado por todo, haber desaparecido dos veces, haber eludido a la justicia dos veces sin ir a la cárcel y reaparecer a riesgo de estar entre los diez más buscados por el FBI, a Jack lo único que le queda es morir con dignidad.
No se; si los creadores de la serie quieren dejar alto el estandarte no hay otra opción que darle al bueno de Jack una salida acorde a los servicios que brindó al país.
No obstante esto prometo ver  "24 - Live Another Day" y regresar aquí para hacer mi crítica.
Los buenos viejos momentos que Jack me hizo pasar lo merece...