viernes, 28 de junio de 2013

Hemos Visto... "Les Revenants"




Según el diccionario Collins, "Revenant" se define como "Fantasma". Para el título de esta inquietante serie de origen frances, el significado que toma es el de "Resucitados". Por tanto podríamos intuir que en castellano la traducción sería "Los Resucitados".
¿Por qué este título tan escalofriante?
Porque justamente eso es lo que son el grupo de personas que comienzan a aparecer en la tranquilidad de una pequeña y moderna población ubicada en el medio de paisajes montañosos franceses.



El Lugar de los Muertos...



Tan acostumbrados estamos a la estética americana que cuando nos cruzamos con una realización europea las diferencias nos pegan en la vista y nos desacomodan.
Eso pasa con "Les Revenants". No hay persecuciones frenéticas, no hay histeria, no hay cámaras que corren detrás de nadie. Todo ocurre en el fluir de una lenta calma; todo tarda el doble en hacerse y todo va acompañado de una música o de arreglos musicales, mejor dicho, que se oyen en tonos monocordes, repetitivos, suaves, que no hacen más que acrecentar una sensación de pánico reprimido, el miedo visceral originado en el desconocimiento de lo que va a pasar a continuación, que vamos a encontrar en el siguiente cuadro de cámara.
La sensación que acompaña a la visión de toda la serie es la de la fría calma de la muerte, la que trascurre en silencio y sin sobre saltos. 
El mismo escenario que se vive cuando la muerte llega a reclamar a alguien en la realidad. 
Puede sonar horrible, chocante, pero así es en la vida, así lo muestra la serie. 
Lo siento...


Entonces tenemos la posibilidad de acceder a conocer el microcosmos de esta comunidad rutinaria, previsible, donde todo tiene un lugar y en cada lugar está lo que corresponde. 
Nadie se altera, nadie corre.  Pocos levantan la voz. Y si alguien se altera siempre hay otro dispuesto a calmarlo y llevarlo por el camino del raciocinio. Algo no anda bien con esta gente...
En algún momento el espectador tiene la sensación de estar viendo una remake a la europea de la genial "The Truman Show" porque la sensación que la vida cotidiana de esta gente transmite tiene algo del orden de lo irreal, de lo absurdo.
Basta con fijarse en la arquitectura de las casas que habitan, en la modernidad de los diseños de los edificios estatales o en la pulcritud de los barrios y condominios que son marco de la acción. Todo es demasiado prolijo, demasiado ordenado, demasiado pulcro...


Un día cualquiera, gente que parece perdida, desorientada, comienza a aparecer en distintos lugares del pueblo y busca volver al lugar que a cada uno le pertenece. Las expresiones que tienen pintadas en sus caras son de... "¿Qué hago yo acá? ¿Qué pasó?"
Vuelven a sus casas aturdidos, hipnotizados, presurosos como si sospecharan algo raro o sin comprender muy bien desde donde están volviendo. 
La incomprensión aumenta cuando ven la expresión de quienes los reciben que se paralizan y no pueden levantar las mandíbulas luego de que se les cayeran del impacto del asombro, la incredulidad y el horror de ver parados ante sí a aquellos que sepultaron tiempo atrás. 

Es que quienes vuelven han muerto en algún momento del pasado...

Unos hace poco. Otros mucho. Lo cierto es que todos vuelven exactamente como cuando se los vio por última vez. No importa en que circunstancias lo hicieron o como se determinó su desaparición física. Cada cual reaparece tal cual se veía al momento de morir.


Julie descubre un secreto
Los habitantes de la villa no dan crédito a lo que ven; menos comprenden lo que ocurre cuando cada uno recibe a un ser querido que se supone debería estar en una tumba, convertido en polvo desde hace tiempo. 
Comienzan desde aquí a ponerse de manifiesto las visiones y vivencias de cada uno. Están los que creen que todo es un error, los que creen que están frente a un milagro, los que buscan una explicación racional y aquellos a quienes los hechos los superan y eligen no quedarse en este mundo si los muertos vuelven para reclamarlo como propio.


Adele se reencuentra con su prometido
 El meollo de la cuestión, más allá del argumento fantasioso, es explorar lo que ocurre con el ser humano cuando se enfrenta con algo que va más allá de toda lógica o comprensión. La actitud que asumimos ante algo que pone de cabeza nuestras vidas, nuestras creencias y la construcción empírica de una realidad que esconde muchas más aristas de aquellas que podemos percibir a primera vista.
Entonces los sentimientos, las emociones y las elecciones comienzan a aflorar y cada personaje va ocupando un lugar en el tablero poniendo ante el espectador su propia historia, para que cada uno vaya armando un rompecabezas genial y con algunas vueltas de tuerca que son notables y a las que las producciones americanas nos tienen poco acostumbrados. 
Es que los del viejo continente saben que la única forma de competir con los hermanos del norte es a fuerza de inteligencia, imaginación y calidad en los relatos, lo cual logran cada vez más y mejor. Ahí radica uno de los puntos centrales que hacen de esta propuesta algo magnético.


Thomas es uno de los que debe lidiar con más frialdad en el asunto.


Lena y Camille, dos gemelas separadas por el tiempo y la muerte.

 Muy pocas cosas más se pueden agregar a esta espeluznante propuesta de la televisión francesa sin atentar contra el secreto que la trama contiene. Cada capítulo debe explorarse sin tener a priori elementos que arruinen el hecho de ir transitando la historia paso a paso junto a los personajes .
La fotografía que propone es exquisita, pocas veces vista para una propuesta televisiva. Los encuadres y las imágenes que se proponen son dignas de una realización de cine de alto vuelo.


La música de Mogwai es de otro lugar. Está tan bien adaptada a las imágenes que acompaña que se convierte en una joya por si misma y permite ser disfrutada a pleno aún por fuera de la serie. Lo pueden comprobar aquí. 

Las actuaciones ponen nervioso al espectador. Y no por ser de mala calidad, al contrario. La cotideaneidad que transmite cada actor hace pensar que es uno de nosotros el que esta enmarcado en la acción. Los perfiles son tan comunes, tan cercanos a la costumbre de lo que manejamos todos los días (saltando por sobre el hecho de que ellos son de allá y nosotros de acá) que por momentos tememos que algo de lo que estamos viendo ocurra en nuestra realidad. El hecho de que no sean actores a los que estemos acostumbrados a ver, familiares, ayuda a este efecto.

El discurrir de algunos de los acontecimientos que la historia propone son crudamente violentos desde la simpleza de los hechos. 
A diferencia de otras propuestas similares, la muerte en "Les Revenants" no tiene nada de romántico y esto sí es algo que el espectador debe saber, porque va a encontrarse con ciertos pasajes que por lo real, por lo desprovisto de la "magia" de Hollywood, terminan siendo ciertamente repulsivos y no porque se usen recursos propios de Freddy Kruger o La Masacre de Texas. Todo lo contrario. 
Justamente lo que provoca pavor es la forma de mostrar violencia con una suave calma, desprovista de todo agregado cinematográfico. Así se puede comprobar de manera brutal, terrible, lo sencillo que es producir daño y dolor; lo frágil que resulta la línea que separa la vida de la muerte. 
La frialdad del relato muestra que, como en la realidad, la violencia y la muerte, las consecuencias de las psicopatías, no tienen glamour ni ocurren con una banda de sonido detrás. 
Hay que tener en cuenta esto al momento de elegir ver la serie.

Ahora resta que cada uno observe la propuesta de la serie y compare lo aquí escrito con su propia opinión.
En algo estaremos de acuerdo y en algo no. De lo que sí estoy en absoluto seguro es que a quienes gusten de historias originales, los resucitados franceses no les van a pasar desapercibidos.

Por último; si quiere asomarse al universo de "Les Revenants", vaya desde aquí.
Y un par de recomendaciones mas...
Trate de ver el programa de día.
Evite que haya cosas sueltas por la casa que puedan caerse o golpearse. 
Procure tener compañía cuando se ponga frente a la pantalla...
Y asegúrese de que esté verdaderamente vivo.


Lucy llega para encontrarse con su destino.



Pierre inquieta con su fría calma y su aplomo ante cualquier evento.


Simon trata de comprender mirando su propia tumba...


Claire abraza a su pequeña Camille después de seis largos años y no piensa en volver a perderla...


















Serge no es de los más recomendables vecinos.


Laure, belleza y carácter para hacerse cargo de la situación siempre.

Víctor, tierno y vulnerable, una presencia inquietante.