sábado, 30 de abril de 2016

Comandante James Bond - Una Biografía Actualizada

Una de las tantas portadas del original
de 1953, en este caso un ejemplar
editado con motivo del centenario
del nacimiento de su autor.

El de James Bond debe ser el único caso en el mundo del cual se conocen dos biografías complementarias y que, a raíz de ello, nació dos veces... y todavía no murió ninguna.
James Bond, versión 2006 en el
filme que presentó a Daniel Craig
como el nuevo 007
Originalmente, Fleming le dio vida a partir de 1953 cuando lo introdujo en este mundo a partir de "Casino Royale", su primer novela.
Es curioso que su segundo nacimiento fuese a través del mismo titulo pero  presentado en formato de filme, en 2006.

Debido a este "aggiornamiento", Bond tiene una historia anterior, que lo vincula a la Segunda Guerra Mundial, a los inicios incipientes de los servicios de inteligencia modernos y a la escalada de tensión que protagonizaron Oriente y Occidente a través de la llamada Guerra Fría y otra actual, que comienza en 1968 con su "segundo" nacimiento, para verlo por primera vez con 38 años de edad, en la versión fílmica de "Casino Royale" (emparentada a su antecesor literario en muchos puntos) corriendo desesperado detrás del runner africano a continuación de ganarse su prefijo Doble Cero asesinando a los dos traidores en la secuencia pre crédito de la película.

Precisamente de su biografía  versión 1968 nos ocuparemos aquí, rescatando esta vital información metiéndonos de lleno en los informes y los archivos del MI6 que guardan de manera celosa un precioso secreto: un legajo detallado, preciso y extenso de la biografía de James Bond, ciudadano británico, antes de ser comandante de la Royal Navy y, aún más atrás, antes de convertirse en el 007 que conocemos.

Aquí la portada de la versión española editada a finales de
2015, en el inicio de un relanzamiento de todos los
títulos originales de la década de los 50.


Legajo Personal de James Bond (Versión 1968)

James Bond nace en Berlín Occidental, República Federal de Alemania, el 13 de abril de 1968. Sus padres Andrew Bond, originario de Glencoe, Escocia y Monique Delacroix, Canton de Vaux, Suiza, fallecen en un accidente de montaña en Charmonix, Francia cuando Bond cuenta solo con once años de edad por lo cual su tutela y educación pasan a manos de un familiar paterno, la Srta. Charmine Bond, quien además de tía cumple el rol de guardián en la formación del joven huerfano.
Escudo de Eton
Este primer hecho es referencial en "Skyfall". Allí, en el tercer filme de la nueva era, gran parte del pasado de Bond se descubre cuando huyendo de Londres 007 decide ocultarse con M en las tierras que supieron ser antaño el lugar de origen de su familia paterna. De éste modo, no solo tenemos oportunidad de conocer a quien fuera casero de la finca, sino también algunos detalles que revela algo más de la personalidad y carácter del agente.
Pasa primero por Eton College de donde lo expulsan en breve tiempo (entre sus doce y trece años se establece allí) debido a cuestiones que involucran a una celadora y situaciones reñidas con la ética y la moral. El niño comienza a temprana edad a demostrar rasgos de su futuro perfil de adulto.
Escudo de Fettes
De allí pasa al Fettes College donde se apunta y desarrolla su carrera entre los trece y los diecisiete años, destacándose en varias especialidades de competición física llegando a representar a la institución en dos ocasiones como peso ligero en boxeo.
A sus tempranos diecisiete años, y falseando su edad para ser incorporado, se enrola en la Royal Navy, fuerza en la que hará una extensa y notable carrera, hasta que a los treinta y un años de edad es reclutado por el MI6 o Secret Intelligence Service británico.

Bond nunca ha contraído matrimonio y hasta la actualidad se mantiene legalmente soltero; de hecho, al regresar de la fallida misión en Turquía al inicio de "Skyfall", M le comunica que tras haber sido dado de baja en condición MIA (Missing In Action - Desaparecido En Combate) del Servicio, sus pertenencias declaradas fueron vendidas, incluido su piso en Chelsea Park, tal cual lo marca el reglamento.
Retomando el punto anterior de estado civil, no obstante su negativa a la formalidad del matrimonio, su vida de relación se circunscribe a ocasionales contactos con varias mujeres, algunos son regulares y otros casuales; sin embargo, ninguno pasa de una situación temporal.
Es un excelente deportista y destaca solo en actividades que pueden practicarse de forma unipersonal. "Spectre", donde por primera vez desde "Skyfall" se vuelve sobre más datos de su historia personal.
Fotografía que muestra a Bond adolescente junto a su
instructor y al hijo de éste; detrás, el documento que
certifica la calidad de guardián responsable de Oberhauser.
Es experto escalador, esquiador y buzo, usualmente también practica running. Durante su época adolescente, posterior a la muerte de sus padres, recibió clases de escalada y esquí de un reconocido instructor austriaco, Herr Hannes Oberhauser. Este hecho es uno de los ejes principales alrededor del cual gira
Un dato relevante referido a sus habilidades aplicadas a la actividad físico deportiva, es el hecho de que a raíz del extenso y preciso entrenamiento recibido en su paso por la Royal Navy, Bond es un refinado operador de campo en todo lo relacionado con actividades acuáticas, tanto marinas como submarinas.

En otros órdenes, aunque nunca ha participado en competiciones automovilísticas ni ha recibido entrenamiento al respecto, se sabe que gusta de conducir autos veloces a buena velocidad y que su capacidad de conducción es altamente calificada y en muy buen grado.
De la misma forma gusta de jugar, y ha jugado, en la mayoría de los casinos europeos sin caer jamás en bancarrota. Bebe de manera social y no en exceso y hasta donde se sabe no incurre en el consumo de tabaco ni de ninguna otra substancia adictiva. Hasta aquí un vistazo a lo más destacado de sus rasgos sociales principales.

Currícula Militar

Bond ingresa al prestigioso Britannia Royal Naval College de Dartmouth superando todas las instancias de curso y aprobando con puntajes aceptables, destacando otra vez en lo atlético. Promediando su preparación, también lo haría en otras áreas como operaciones estratégicas y cursos de contra inteligencia.
Es posible que su temperamento y ciertos rasgos de personalidad que se manifestaron desde temprana edad le hayan acarreado algunos problemas durante su formación. Pero su rendimiento pudo haber influido en ser resguardado de penalidades. Autosuficiencia, mentalidad afilada y confianza en sí mismo fueron características que se irían afianzando y acentuando con el correr de los años.


Finalizado su período de formación inicial, todas sus calificaciones ya lo recomendaban a sus superiores con potencial para desarrollarse en el área de Inteligencia Naval. De hecho su primer destino de servicio lo cumplió a bordo del HMS Exeter desempeñándose como Oficial de Inteligencia antes de ser transferido al arma submarina y destinado al sumergible HMS Turbulent .
Ambas naves actualmente están ya fuera de servicio desde hace tiempo.
El HMS Turbulent, uno de los destinos de Bond en su etapa de entrenamiento
En el caso del HMS Exeter, un Destructor, Clase Tipo 42, que cumplió servicio entre septiembre de 1980 y mayo de 2009, tuvo distintas actuaciones en teatros de guerra tan diversos como Malvinas o la Guerra del Golfo de 1991.
En tanto el HMS Turbulent, un submarino de clase Trafalgar destinado a la caza de submarinos misilísticos soviéticos durante la Guerra Fría, fue reasignado luego de finalizada esa época a servicios de recolección de inteligencia y despliegue de unidades de comandos anfibios. Durante éste período es cuando Bond presta servicios en él. El Turbulent termina su carrera de servicio en julio de 2012 cuando es pasado a retiro quedando a la espera de ser desguazado.

EL HMS Exeter durante una patrulla en la Guerra
del Golfo en 1991
A lo largo de los diferentes estamentos de preparación que atraviesa, Bond demuestra y certifica sus habilidades en distintos y variados campos de acción. Velocidad mental, poder de observación, seguridad, autoconfianza, lo destacan del resto y llama la atención de sus superiores que le granjean nuevas recomendaciones y menciones.
Al termino del período de servicio solicita como voluntario cambiar de destino e integrarse a uno de los escuadrones de Fuerzas Especiales de la Marina Real; interrogado por el motivo del cambio su respuesta se orientó a explicar que necesitaba subir un escalón más en el nivel de exigencia y desafío de su carrera. La unidad elegida fue nada menos que el SBS, el Servicio Especial de Botes, la unidad equivalente al Regimiento 22º del Servicio Aéreo Especial del Ejército, en la Marina.

En su entrenamiento con las Fuerzas Especiales del SBS Bond superó el proceso inicial de adiestramiento que lo califica como SC3 (submarinista) de la Unidad de Guerra Submarina.
Su desempeño en ciertos ejercicios específicos es tan destacado, que sus resultados condicionaron el planeamiento y desarrollo posterior de los mismos en sucesivos cursos futuros.
Detalle del equipamiento
con el que actúa un operador
de los SBS (Maqueta)
Comando SBS ataviado
con equipo operativo
completo (Maqueta)

Completada esta etapa pasa a formar parte del programa de Entrenamiento Avanzado de Comandos Paracaidistas que se desarrolla en Brize Norton. 
Una vez completada la totalidad del curso, Bond es destacado como nadador y canonista a una unidad del Special Boat Service con base en Poole e inicia su período de servicio en la 030 Special Forces Unit ganando a partir de allí certificaciones de especialización que lo habilitan en operación de helicópteros de asalto,  pilotaje de jets Harrier y conducción de vehículos de apoyo, entre ellos varios blindados.
Dentro de la pertenencia a esta unidad, algunos de los destinos que Bond cumple se ubican en los lugares más calientes del globo, en términos políticos. 
Iraq, Somalía, Irán, Libia en operaciones encubiertas y Bosnia en un servicio activo fueron algunos de ellos.
En cumplimiento de esa asignación en Bosnia el Lt. Cmdr. Bond es merecedor de una mención especial luego de evitar que más de cien personas murieran a manos de las milicias serbias. Esta acción lo hace merecedor del reclutamiento por parte del R.N.R. (Royal Navy Reserve) Defence Intelligence Group y la promoción al grado de Comandante.

A partir de este punto es que Bond comienza su verdadera carrera como operativo de inteligencia participando en acciones clandestinas en momentos críticos y en sitios claves como Afganistán, Chipre, Indonesia, China (durante la cesión de Hong Kong) y Corea del Norte, ademas de los ya mencionados Libia, Iraq e Irán.
Es durante su estadía en Libia, y siguiendo los rastros de financiamiento a grupos terroristas por parte del gobierno, que da con un cúmulo de información que permite terminar de desentrañar el atentado al vuelo 103 de Pan Am de diciembre de 1988. Esto promueve a que huecos en el armado de la ingeniería del atentado se completen y se cierren círculos alrededor de personajes fundamentales del espectro terrorista mundial.






A este hecho se suma el rescate de una personalidad prisionera del régimen talibán y su actuación durante la crisis de los misiles S-300 en Chipre. acciones determinantes para que el MI6 ponga sus ojos en él y finalmente lo reclute. 


sábado, 23 de abril de 2016

James Bond - De La Literatura Al Cine







Curiosamente no fue el primer libro escrito por Fleming el primero en filmarse dentro de la franquicia original. Hubo que esperar al año 2006, marcando el debut de Daniel Craig en el rol del agente, para ver reflejada en pantalla grande la idea esencial de Fleming, aggiornada a los tiempos actuales.
Pero en el inicio, al inicio de la década de los 50 para los libros y 1962 para los filmes, ¿qué fue lo que generó tanto revuelo en la aparición de esta propuesta y este personaje? 
¿Qué había de diferente en ella en contraposición a todo lo conocido hasta ese momento?

Personalmente sostengo que fue el momento histórico lo que ayudó a Fleming con el éxito de sus historias.
Eso, y la correcta combinación de detalles sumado a una expresión escandalosamente incorrecta de ciertos pasajes de la historia y su personaje, hicieron de Bond y sus aventuras un cócktail imposible de ignorar por la mayor parte del público de aquel momento.
  
Las novelas de Bond comienzan a ganar la calle durante un período oscuro de la historia de mediados del siglo XX, donde la sombra de la post guerra, la amenaza soviética y el temor de un holocausto nuclear eran el pan de cada día.
De alguna forma era necesario creer que el mundo descansaba en manos seguras o a las espaldas de alguien capaz de lidiar con todos esos demonios al mismo tiempo.

La Guerra Fría comenzaba su ascenso. 
Hacia 1963 vería su apogeo con la creación del Muro de Berlín; “casualmente” el mismo año del estreno del primer filme Bond, “El Satánico Dr. No”.



Los antecedentes del autor proponían a sus libros como una suerte de “manual de espionaje” que introducía al lector en un mundo desconocido, lleno de fantasías, misterios y romanticismo.

Las historias de heroísmo y sacrificio de la Segunda Guerra Mundial con las distintas resistencias combatiendo al enemigo nazi, todavía tenían un peso específico enorme en el inconsciente colectivo.

El cine y la literatura se habían convertido en vehículos vinculantes entre pequeños o desconocidos detalles mentirosos de la lucha, (el glamour, la excentricidad, el refinamiento y la buena vida) convirtiendolos en gigantescos íconos, y el hombre común que veía en la pantalla o en las páginas escritas el único modo de acceso a este mundo, desconocido, intrigante,  misterioso
¿Cómo iba a resistirse a la tentación de soñar con todo aquello aunque más no fuese por un par de horas en la oscuridad de una sala o en la intimidad de la lectura?

La fórmula había sido creada, ahora solo había que probarla...


Estos íconos generarían una increíble pero aceptada marca indeleble que el mundo compraría sin discutir: la del espía limpio, impoluto, bien arreglado, vestido con clase y esmero, gozando de los mejores placeres de la vida, lejos de las experiencias reales vividas por agentes y soldados de carne y hueso en los frentes de batalla donde aún por esos tiempos y en secreto, se libraba una guerra violenta, descarnada e inhumana.
El público asistía absorto y ausente a la primera manipulación psicológica masiva que el hombre ejerciera sobre el hombre.

Fleming, absolutamente inocente y casual, inició la tarea. El cine la perfeccionó y completó. La venta masiva de una ilusión que solo existió en la mente de él y el resto de los creativos y que la gente consumió por necesidad.
En especial los propios ingleses, que veían en la fantasía de Bond lo que sus verdaderos agentes secretos no podían lograr en la realidad: dominar la penetración soviética que de la mano de celebres “topos” desestabilizaban a la sociedad y el gobierno desde dentro de sus propias entrañas.

Para ilustrar debidamente ésto, sería conveniente que el lector refrescara conocimientos sobre quienes eran Donald Duart Maclean, Guy Francis De Moncy Burgess y Harold Adrian Russell "Kim" Philby, y así comprender mejor esta teoría. 
O que leyeran a John Le Carre o den un vistazo a la película “El Topo”.

Los ingleses intentaron calmar la ansiedad de solucionar a través de la literatura lo que no podían resolver en la vida real.
Lo mismo que los americanos hicieron años después en el cine con Vietman: ganaron en las pantallas la guerra que perdieron en la realidad cotidiana.

La irrupción de Bond en el ámbito del cine no hizo más que imprimir a sus libros una inyección de vitalidad notable.
Fleming llegó a ver al menos sus dos primeras apariciones y participó en el desarrollo de la tercera.
Como dato curioso, cabe citar que nunca le conformó la elección de Sean Connery en la personificación del personaje.

Connery y Fleming durante la filmación de "Dr. No" (gentileza de daily.greencine.com)


Connery, Shirley Eaton y Fleming durante la  filmación de "Goldfinger" (gentileza de  hmssweblog.wordpress.com)


Los libros habían ido escalando posiciones en los gustos de los lectores y en las listas de ventas. La fiebre Bond se hacía sentir y se esparcía de manera silenciosa por todo el planeta a paso lento pero seguro.
El presidente Kennedy le dio un espaldarazo muy oportuno al citar que en su mesa de luz descansaba “Desde Rusia Con Amor” como uno de sus preferidos a la hora de la lectura.


(hbirddesigns.com)


Alan Dulles, jefe de la CIA por aquelos años, dejó caer un comentario brutal mencionando que todo agente de la agencia debería leer los libros de Fleming como una forma de comprender ciertas situaciones a las que se encontraban expuestos. No me consta que esto sea cierto. 
Pero para los fines de promoción de la época, los resultados están a la vista.

Todo esto marcó un antes y un después en el trabajo de Ian Fleming. O al menos en la valorización de su producción. Falleció en 1964 cuando “Goldfinger” aun no se había estrenado, y ya habían pasado dos de sus libros a la pantalla: “Dr. No” y “Desde Rusia Con Amor”.

Tapa de una de las ediciones de "Goldfinger" (de la colección personal del autor)


Retomando la línea abierta en la primera parte de esta nota, cabe hacer una puntualización en dos sentidos acerca de cuales fueron los motivos subyacentes del éxito de la invención de Fleming.

Creo que apuntaron a dos flancos débiles de la sociedad de aquel entonces.
El primero, como dije, referido a resolver en el papel y la pantalla lo que no se podía controlar en la vida real.
Los servicios de inteligencia británicos eran el hazmerreír de la época; por ende, hacía falta una figura imbatible, superior, leal y abnegada que pusiera la protección y la representación de la corona por encima de todo.

El segundo, siempre como una opinión personal y discutible, iba sobre la doble moral de la sociedad mundial en general y sobre la inglesa en particular, respecto a lo que era política y socialmente correcto e incorrecto.
Bond representaba, exento de cualquier tipo de responsabilidad, culpa o remordimiento, los deseos irrealizables de la mayoría de los mortales.
Desde poseer a la mujer que se deseara, hasta matar autorizado por el gobierno, pasando por recorrer el mundo en aras de salvarlo haciendo derroche discrecional de los fondos aportados por los impuestos de los cumplidores ciudadanos. Todo esto sin tener que rendir cuentas a nadie; salvo a su superior en contadas ocasiones ¿Quién no hubiese querido rendir examen para probar obtener la licencia Doble Cero?



Emblema y sigla del Servicio Secreto Británico


Es fenomenal. Todo puede ser hecho en nombre de la defensa y protección del Reino y los súbditos ¿Quién no quisiera estar amparado bajo ese paraguas?

Las historias del escritor reivindicaban la desastrosa imagen que por esa época martirizaba a los servicios secretos ingleses. La enorme cantidad de escándalos que los acosaban iban desde infiltrados, agentes dobles, escándalos sexuales, perversiones y otras yerbas, todo protagonizado por hombres en cargos de primera línea en el gobierno británico. El bochorno era inaudito.
Los casos de Philby, Burguess y Maclean, siguen siendo estudiados en círculos de inteligencia como referentes aleccionadores de lo que no debe ocurrir en toda organización que se precie de seria.

Por otro lado Bond vino a exponer sin tapujos lo que hasta ese momento otros solo insinuaban, haciéndolo no solo explícito sino además justificado.
El asesinato en nombre de la libertad y la protección del mundo occidental y capitalista, el consumo excéntrico, la falsa cultura snob del refinamiento basado en falsos preceptos, la falta de escrúpulos o el proceder libre de remordimientos eran ingredientes irresistibles a la hora de elegir qué consumir por parte de los lectores y espectadores.

Ni que hablar del tema sexo, del trato machista y la reducción de la imagen femenina a poco menos que una figura decorativa, siendo viable de usar y descartar a juicio y elección del frío hombre que siempre actúa en y por el nombre de la Reina.

Una línea memorable al respecto, se encuentra en “Operación Trueno” (“Thunderball” en el original) aventura en la cual Bond debe encontrar dos bombas nucleares tomadas de un avión Vulcan de la Real Fuerza Aérea, secuestrado y oculto.

Luego de una maratón sexual notable entre una agente enemiga y el propio Bond, la agraciada y voluptuosa mujer seducida (o seductora, depende de que lado lo veamos) deja entrar a los esbirros a sus órdenes para que dispongan de Bond.
Su comentario al pasar es referido al gusto mutuo que el encuentro produjo.
Sin que un solo músculo se le mueva, la respuesta de Bond es, textual, “Ni por un momento se me ocurrió algo semejante. Solo lo hice por la Reina y la Patria”.

Hasta ese momento, pocos o casi ningún filme exponía de forma tan cruda el sadismo, la violencia y la frialdad como lo hacían los filmes Bond. Éstos expresaron durante la primera mitad de la década de los sesenta, un sentido explícito evidente.
Los libros incluían ya ciertos aditamentos por demás llamativos y perversos, pero el punto de giro que le dieron los filmes a las historias originales fue definitivo.

A la vez, como cité anteriormente, Bond reivindicaba tanto en los libros como en los filmes el desastroso desempeño que los servicios secretos ingleses tuvieron después de la guerra en la vida real.
Recordemos que fue necesaria la entrada de Estados Unidos en la guerra para que el equilibrio de dominación beneficiara lentamente a los europeos. Solo tres años después de esto los aliados lograrían volver a poner pié en el continente y empezar a empujar a Hitler de vuelta hacia Alemania.

El rol que les tocó jugar y vivir a los ingleses en estas épocas y las posteriores, hablando de seguridad nacional, secretos y contrainteligencia, fue poco menos que paupérrimo.
Bond, en contrario a la realidad, encarnaba el espíritu de lucha, lealtad, patriotismo y sagacidad puestos al servicio de la Corona que a los protagonistas reales de la historia les faltaba. Poco importaba que para llevar sus misiones a buen término se echara mano sistemática a los métodos más radicales de acción, entre ellos la tortura explícita, el secuestro, el sabotaje y el asesinato. Nada diferente de lo que hoy leemos en los diarios de todos los días; solo que hoy estamos acostumbrados. Por aquellos años la locura recién comenzaba y había quienes creían que lo que ocurría en otras sociedades nunca iba a ocurrir en la propia. Se equivocaban.
  
Veremos en entregas sucesivas cómo esta particularidad fue rápidamente utilizada, primero para garantizar la facturación desmesurada nunca vista antes en las salas de cine y un poco después, para suavizar la imagen del agente británico hasta convertirlo en un héroe casi familiar, rozando los límites de lo caricaturesco en su segunda etapa a cargo de Roger Moore.


Si la primera etapa Bond (1962 – 1968) con el rostro de Sean Connery estuvo signada por los conceptos de los que hablamos anteriormente (violencia, sadismo, sexualidad y sensualidad), lo cual distinguía al agente de cualquier otro imitador, la segunda (1971 – 1985) estaría enfocada al divertimento familiar y la sucesión de aventuras inefables, con mucho de imaginación, buenos recursos técnicos y precisas historias que llevaban a soñar a los espectadores.
Si no, vean un adelanto en “Moonraker”
Bond sobrevive al carnaval carioca y a las Cataratas de Iguazú, para llegar cabalgando vestido de gaucho a las puertas de una iglesia jesuíta. 

lunes, 18 de abril de 2016

¿Cómo Se Hizo...? - "Las Aventuras de Superman" (1952)






Digamos que los efectos especiales, en algunos casos, no eran de lo más elaborado.
La cita era en Canal 11 (creo; si la memoria no me falla) y venía en medio de una larga lista de héroes que ofrecía la pantalla de nuestra querida "tele" por aquellos años. Las imágenes que ilustran arriba, eran las primeras que veíamos cuando se abría el programa. A pesar de que la antigüedad de la serie no acusaba aún veinte años, para nosotros ya era una cosa vieja y pasada de época. Pero era lo que había... y se veía... Corrían los últimos años sesentas y los primeros setentas cuando con un promedio de 6 u 8 años pasábamos buena parte de nuestro tiempo disfrutando de las aventuras y la fantasía que series como "Caza Submarina", "Tarzán" (con Ron Ely), "Lassie", "Rin Tin Tin", "Los Vengadores" o "Viaje Al Fondo Del Mar" nos proveían a diario. La mayoría de ellas no eran estrenos; muchas llevaban años de canceladas, algunas habían sido filmadas a principios de los cincuentas, pero seguían captando nuestra atención y nos entretenían a morir, aún con sus guiones básicos y sus pobres efectos especiales. Dentro de esa troupe de personajes de leyenda, el Superman de George Reeves supo ganarse un lugar especial gracias a haber conquistado el corazón de un par de generaciones de niños enfundado en el traje con la "S"... Aunque no todo era color de rosa alrededor del exiliado habitante de Krypton llegado a la Tierra en medio de una lluvia de meteoritos para ser criado por una pareja de granjeros del Medio Oeste americano. Vayamos detrás de cámaras y echemos un vistazo a la primera versión televisiva del Hombre de Acero.


Conociendo al Sr. Reeves



Buen porte, pero nada que ver con lo que hoy muestra "Batman Vs. Superman" ¿verdad?


George Reeves nació, siendo George Keefer Brewer, el 5 de enero de 1914 en Woolstock, Iowa, Estados Unidos en el seno de una familia cuya ascendencia mezclaba vertientes de sangre alemana, inglesa y escocesa.
Su primer logro importante en su carrera como actor, fue nada menos que alzarse con un papel en el filme tal vez más famoso de aquellos años y de toda la historia del cine: "Lo Que El Viento Se Llevó".
En 1939 compuso el papel de Brent Tarleton y con ello se garantizó quedar inscrito, aunque con un lugar mínimo, en la historia de la cinematografía mundial. El futuro era promisorio con semejante inicio.
Dato curioso: para dar mayor contraste
en la T.V. blanco y negro de esos años, el traje
que Reeves usaba era de tonos marrones y blanco
Pero Hitler le tenía preparada una sorpresa. En septiembre de ese año las tropas alemanas invadían Polonia. Dos años después, Japón atacaba Pearl Harbor y empujaba a Estados Unidos al mayor conflicto armado en la historia de la humanidad. En 1943 el Tío Sam le reclamó al joven George el sacrificio de hacer algo por su patria y entonces su carrera de actor entró en un paréntesis del que casi no se recupera.
De regreso a casa, Reeves fue contratado para variados y no muy destacados papeles a lo largo de los siguientes años hasta 1949. Fox, Paramount y Warner lo contaron entre sus elencos aunque no teniendolo en cuenta para darle una oportunidad importante. El tiempo transcurrido lejos de las pantallas durante su servicio militar hicieron que el público fijara su atención en otros rostros.
Pero 1951 traería una sorpresa no menor de la mano de un sujeto musculoso, misterioso y arropado en una amplia capa roja que flotaba sobre sus anchas espaldas cada vez que apuntaba con sus brazos al cielo y se alzaba raudo como un cohete hacia las nubes y mas allá.


"¡Arriba. En el cielo! ¡Es un pájaro! ¡Es un avión!... ¡Es Superman!"


La frase, textual, pertenece a un grupo de curiosos que otea el cielo en busca de algo que vuela raudo y cruza las alturas de Metrópolis.
Es el inicio formal de la serie que revolucionó la T.V. americana de los años cincuenta y lanzó a la fama al olvidado George convirtiéndolo en un icono, un héroe, una leyenda que llegaría hasta nuestros días para asombro de muchos. De seguro jamás hubiese imaginado que, a desmedro de esos papeles "serios" que le obsesionaba conseguir, su fama dentro de la industria vendría de la mano de un personaje disfrazado con malla y capa...
Superman vuela en las pantallas de T.V. de todo el mundo
Cuando la suerte le fue adversa en los estudios de Hollywood de donde salían los grandes fenómenos de taquilla de la época, Reeves volvió su atención a las incipientes producciones de televisión que acaparaban cada vez más gente frente a sus pantallas y demandaba de los estudios productos cada vez más imaginativos.
Así fue que luego de sus antecedentes radiofónicos, y un par de pruebas como serial entre doble función de filmes presentados en la pantalla grande, los popes de la cadena ABC deciden en 1951 iniciar el rodaje de la serie.

Reeves con Phyllis Coates en el filme que se utilizó
como puntapié inicial de la serie.
Lo primero que lanzan es una película titulada "Superman y Los Hombres Topo" en la cual George Reeves estrena el rol de Superman y lo secunda Phyllis Coates como Louise Lane. Luego del éxito que el filme obtiene, y cuando se suponía que la serie sería lanzada, la falta de auspiciantes cancela el proyecto y deben esperar un año hasta que la mundialmente famosa marca de cereales Kellog´s decide elegir a Reeves y al personaje como la imagen de la marca.
Así, Superman aparece por primera vez en las pantallas de televisión en septiembre de 1952 y mantendrá su vigencia hasta ser cancelada en 1958.

Un pasaje del filme "Hollywoodland", en el cual se propone una crónica de la vida y final de Reeves, ilustra sobre lo que su personaje representaba para los niños de la época.




Pero en este punto, y aprovechando la mención de "Hollywoodland" hecha, es necesario separar los caminos y abordar tanto la crónica de la serie como la de la vida real del actor que puso el cuerpo y el rostro al protagonista de la misma. 
¿A qué se debe esto? La explicación viene a continuación en la segunda parte de la nota...



¿Personaje o Persona? ¿Quién encarna a quién?



George Reeves muere de una manera trágica el 16 de junio de 1959 en Beverly Hills, California, cuando una bala (según la crónica oficial disparada por él mismo) le vuela la cabeza en la casa que habitaba junto a su pareja. No su amante. Y es importante esta aclaración.
Esa misma crónica dice que la cancelación de la serie y la vana búsqueda de obtener un papel serio y relevante que lo alejara del personaje de la capa, determinaron que el hombre de 45 años se quitara la vida por no lograr consagrarse con otros protagónicos más trascendentes.
En realidad, la historia de sus últimos años y las crónicas de la época apuntan a demostrar que mucho de lo que se dice no es como lo pintan...

Toni antes de convertirse en la Sra. Mannix... y la amante de George.
Reeves fue durante años amante ferviente y dedicado de Toni Mannix, la esposa de uno de los ejecutivos más importantes de los estudios Metro Goldwyn Mayer, el conocido Edgar Joseph Mannix.
Esta relación, si bien en muchos pasajes de su carrera lo sostuvo y colaboró en brindarle un paraguas protector, también le jugó en contra y le granjeó odios y promesas de venganzas por exponer al magnate al ridículo frente al mundo del espectáculo del que era parte y dueño. 
"Hollywoodland", el filme de 2006, exquisitamente llevado por Ben Affleck (cosa rara en el tipo) y la siempre equilibrada Diane Lane, muestra con un fino trazo de guión como se supone que en realidad fue la historia de George y Toni como amantes devotos.
Toni Mannix y George Reeves
La trama de la película ahonda en el perfil de Reeves, tanto como persona que como actor y particularmente en su manera de encarar al personaje. Además, pone especial atención a la relación que establece con la mujer y las consecuencias que esto conlleva, tanto para lo personal como para lo profesional.
Vale la pena disfrutar del filme por sí mismo, pero también porque nos asoma a un mundo que la mayoría de las veces queda oculto tras las pantallas y los productos que la industria genera.
Por lo demás, como ocurre en la mayoría de los casos de la época, Reeves queda demasiado pegado al personaje y lograr que en la vida diaria el común de la gente lo vea como George y no como Clark / Superman, no es fácil. Y ésto hace mella en el actor. Lo conmina, lo acorrala y lo deja en la incómoda situación de no lograr saber si su efímero éxito se debe a su capacidad actoral por imprimir identidad al personaje, por la elección incondicional que el público hace de él o por los oficios de gestión de su amante que siempre está presta a dar una mano cuando se la necesita...

Dimes y diretes de personas y personajes.

Una vez lanzada la serie, el papel de Louise Lane
queda en manos de la actriz Noel Neill en 78
de los 104 episodios que se filmaron.
Superman escribe una carta en una oficina cualquiera
"Adventures of Superman" tuvo seis temporadas al aire que se compusieron a través de 104 episodios, los cuales fueron cambiando de calidad, tono y planteo con el correr del tiempo.
Las primeras dos temporadas fueron filmadas en blanco y negro para luego cambiar a color en las cuatro restantes; el hecho de que una marca como Kellog´s auspiciara el programa implicaba que una serie de pautas debían ser cumplidas a fin de preservar su imagen.
La misma estaba relacionada tanto con la afirmación de valores como la vida sana, los hitos de familia, la inocencia de la infancia y la infalibilidad de los iconos culturales, como con el vigente e ineludible "american way life" que se pregonaba y defendía en esos años.
El mismo lugar con algunos cambios se usa para
abaratar costos.
A raíz de esto, los planteos iniciales de la serie que se emparentaban más con un policial negro que con un serial de aventuras y fantasía, fueron mutando hasta lograr una línea narrativa que cambiaba mafiosos y delincuentes comunes por científicos delirantes, amenazas naturales o enemigos alienígenas cuyos orígenes estaban más allá de la explicación de la ciencia terrícola.
La violencia se moderaba y Superman no hacía gala de una fuerza brutal para detener amenazas.
Su sentido cívico se imponía y cada situación era vehículo para dejar sentada una moraleja.
Lo mismo ocurriría años después con el "Batman" de 1966.
Para resolver situaciones y evitar peleas innecesarias, un certero golpe de karate o el choque de dos cabezas bastaban para poner fuera de combate a adversarios, sin necesidad de mayor castigo.
Las balas, cuando se las disparaban, siempre iban dirigidas a su persona sabiendo que no le hacían mella. Jamás una pondría fin a la vida de ninguna persona. En realidad hoy, con mayor conocimientos disponibles, nos preguntamos hacia dónde salían rebotadas y dónde terminaban luego de dar contra el denso cuerpo del mal llamado "Hombre de Acero" y salían despedidas hacia otro lado.
Con el tiempo, la explicación vendría a raíz de que las condiciones de gravedad y atmósfera terrestre, en combinación con el sol que le proveía de una fuerza sobrehumana, hacían que la densidad de su musculatura fuese miles de veces más compacta que la humana. de ahí que su cuerpo era prácticamente impenetrable.

Una vez iniciada la segunda temporada, Noel Neill tomo a su cargo el rol de
Louise Lane a reemplazo de Coates quien no pudo continuar con el
papel por nuevos compromisos surgidos durante el receso de trabajo.

En otro orden de cosas, y siguiendo con la vigilancia moral de las líneas argumentales, el enamoramiento crónico que Louise Lane tenía por Superman, también estaba controlado y bien llevado.
La relación entre ellos era de parte de la periodista devota y fiel y en la persona del héroe todo respeto y caballerosidad. Allí entre esos límites se debatía el amor platónico que jugaba entre ellos.
Bastante debían lidiar los productores con las correrías sentimentales de Reeves en la vida real como para también sumar entre Louise y Clark una relación irregular que acabaría poniéndolos a ambos en un lugar impropio para la teleaudiencia; sobre todo la infantil.


Aquellos viejos y queridos FX

Un párrafo a parte lo merece la producción de la serie como así también sus efectos especiales y el trabajo de los técnicos en la preparación y montaje de la misma.
Si bien los capítulos contaban con un presupuesto bastante ridículo para los parámetros actuales de producción, eso no impedía que los guiones fueran llevados a cabo con pericia, imaginación y buena factura técnica final.
Reeves se prepara para aterrizar
Si bien era obvio que todo lo que se veía capítulo tras capítulo no era real, el desafío para los técnicos y productores era hacerlo parecer real. Con las limitaciones lógicas de la época. Y ésto implicaba tomar decisiones que hoy resultan poco menos que curiosas y de gran valor anecdótico al momento de hacer una crónica.

Por ejemplo, se dice que a fin de ahorrar en vestuario, cambios de ropa y en tiempos de filmación, la agenda de trabajo se llevaba coordinando escenas que evitaban cambios de vestuario y de locaciones reduciendo los costos y evitando el desgaste innecesario de los elementos utilizados.
Si la escena marcaba que Clark Kent era el protagonista, se filmaban todas las posibles con Reeves vestido con el mismo atuendo. De esta forma se lo veía a lo largo de los capítulos, aunque fuera el número 23, el 75 o el 94, siempre con el mismo traje.

A la vez, un mismo escenario era utilizado en diferentes secuencias introduciendo mínimos cambios de detalles y mobiliario. Así una oficina cualquiera podía ser a la vez el despacho del editor Perry Withe, el apartamento de Clark Kent o la oficina de Louise solo con cambiar un cortinado, un tapiz, una alfombra o una mesa y sillones por un escritorio o una mesa de reuniones.

Secuencias recurrentes eran, por ejemplo, los momentos en que Superman llegaba luego de un vuelo o despegaba para irse...
El primero era un tema fácil de resolver. Si la llegada era a través de una ventana, simplemente se utilizaba una barra sobre elevada desde la cual Reeves se balanceaba y se soltaba impulsándose a través del hueco.
Para cuando el aterrizaje se hacía en un lugar abierto, lo que se hacía era saltar desde una escalera y ya, truco solucionado.
El tema venía cuando el actor debía tomar impulso para salir volando. A fin de lograr el efecto deseado, lo que se utilizaba era un simple trampolín oculto tras un sofa, una roca o un conjunto de cajas.

Obviamente que por más Superman que fuera...
No iba a aterrizar graciosamente en el piso!!
Un mullido colchón era el final del corto vuelo, siempre.


El trampolín en una fase de prueba. Luego, en filmación, se disimularía tras una parte del decorado
o simplemente saldría del cuadro de foco de la cámara para no ser visto en pantalla.
Sin duda alguna, el truco de volar con la capa al viento era uno de los mejores logrados... si nos situamos en el momento y lugar que se hacía la serie.
El concepto básico se utilizó hasta el hartazgo en aquellos momentos y aún hoy, en nuestros días. Un fondo que varió de azul a verde, según el momento del desarrollo y los elementos técnicos, una filmación de fondo contra la cual se ponía al actor y un par de técnicos a cargo de ventiladores, niebla, lluvia o lo que fuera necesario para completar la ilusión, según el requerimiento del guión.
Para ello, además de la pantalla de fondo, se necesitaba un elemento para sostener al actor, en este caso Reeves como Superman, para lograr el efecto visual de su cuerpo suspendido en el aire pero a la vez con control de movimientos; es decir, pudiendo ladearse, girar sobre sí mismo o inclinarse a los lados, hacia arriba o hacia abajo.
Para ello, los técnicos disponían de un sistema tipo "Micrófono Jirafa" un largo apéndice basculando sobre un punto de apoyo fijo y el actor sujeto en el extremo opuesto desde donde se controlaba su movimiento.








Finalmente... el efecto logrado y tal cual se lo veía en pantalla.

Por último, la famosa visión de rayos X que el hijo de Kriptón poseía y utilizaba en combinación con su super oído y la capacidad de generar huracanes con su soplido.
Para recrear la ilusión de ver a través de las paredes, el efecto al que se recurría era más de tipo "compaginación" que técnico. Utilizando un primer plano de los ojos de Reeves, la cámara abría un círculo sobre cada uno de ellos superponiendo la imagen de lo que estaba "al otro lado de donde Superman observaba".




"Las Aventuras de Superman" fueron parte de nuestra niñez hasta bien entrados los años setentas. Cuando una programación fallaba o un hueco debía ser llenado, allí aparecían los viejos seriales para salvar las papas y salir adelante con la pantalla llena.
Así, ell Superman de George Revees supo estar en cada cita a la cual se lo convocaba. Nos reíamos muchas veces de lo irrisorio que nos resultaba la serie, ya sea por vieja, por básica o solo por notarse a la legua que las rocas eran de cartón piedra, las paredes de yeso frágil o las armas que Superman doblaba con facilidad de goma. Lo cierto es que más allá de toda crítica, Superman en la tele fue uno de los pocos superheroes que pudimos disfrutar en los años primeros, cuando la mayoría eran solo un dibujo animado o una página de historieta que en varios casos recortábamos para jugar con su silueta como si fuese un muñeco en miniatura.
Hoy se hace esta crónica a modo de recuerdo y de nostalgia. Y no para los chicos o quienes hoy disfrutan del cine 3D y las butacas que sincronizan movimiento con la imagen de la pantalla... Más bien se hace para aquellos que, habiendo pasado los cincuenta y más allá, todavía recuerdan los años de la inocencia y la sorpresa, del asombro y del creer en lo increíble y de las interminables tardes sentados en los umbrales discutiendo sobre que podía ser o no posible en nuestros mundos de fantasía.
Un tanto más irreales que a lo que la niñez de hoy esta acostumbrada... pero sin duda mucho más entrañable y querible de lo que a ellos hoy les queda.
¿Se hablará dentro de cuarenta años de la saga de "Transformers", las películas de Pixar o de los filmes de superheroes que con sobredosis de CGI inundan las pantallas y las mentes de nuestros niños?
... No lo creo...


La facha del tipo ¿Le hacía falta la capa? ¡Ni por asomo!

Cubierta de la edición para DVD de parte de la serie editada

El rostro de Superman durante al menos tres generaciones; después, a modo de homenaje
vendría el malogrado Christopher Reeves, quien sería el heredero directo
del Superman televisivo.

Cubiertas de la colección completa de la serie editada en DVD

George Reeves le marca el camino a los actores que vendrían detrás de él para continuar el legado de Superman
¿Será verdad la maldición que pesa sobre el personaje
 y aquellos que se hacen cargo de vestir el traje azul y rojo?