domingo, 9 de noviembre de 2014

En Memoria de Carlos Rodríguez Getino...

De casualidad, como suele suceder con estas cosas, el fin de semana daba vueltas por Internet y me topé con la página que agrupa a ex alumnos del Comercial de Villa Ballester.
Se me da por entrar a ver que conocido hay y para más comodidad solicito ser aceptado en el grupo. Me dan el ok y a partir de allí empiezo a ver gente, fotos y comentarios varios que giran alrededor de la vida del colegio y su actividad, reciente y lejana.
En un posteo que hace el administrador del grupo, Marcelo Daniel Stabile, de fecha 17 de julio de este año a las 16:42, me entero que los profesores Miguel Biscione y Carlos Rodriguez Getino habían fallecido recientemente... 
La noticia, como no puede ser de otra forma, es escueta y directa, y conlleva en ella toda la carga que se puede suponer trae un hecho así.
Dos profesores, personas de carne y hueso que formaron parte de la vida y el crecimiento de cientos de jóvenes, hoy adultos formados, ya no estaban más entre nosotros.
Y el fin de semana me cambió por completo. Se puso de cabeza. Mucha historia, mucha vida, muchas experiencias para recordar de la mano de un profe que marcó, tal vez sin que cada uno lo supiera, la vida de muchos. 
Y acá estoy, tecleando mi computadora para ver si puedo, a través de las palabras, exorcizar un poco de la tristeza que me queda luego del mal trago.
Pero como casi siempre, para entender mejor hay que contar una historia...


Un Profe al que apodamos "Papi"

1978. Luego de abandonar la secundaria en septiembre del ´76, volvía a arrancar desde primer año en marzo de ese año. Cambié el Industrial Alemania por el Comercial de Ballester, ambos en el mismo barrio, y al inicio de clases estaba en la lista de alumnos de primero octava (Forma de referirse al Primer Año de nivel y la Octava División) y pretendía recibirse cinco años después.
En ocasión de la visita que el grupo hizo a una familia dueña de una
estancia en las cercanías de Lago Blanco.
En cuclillas, abajo a la izquierda, con su clásico equipo deportivo
el Profe Rodríguez Getino
Ese año nos tocó hacer gimnasia dos veces por semana en el Club Sportivo Ballester, ubicado frente a la Plaza Roca y el docente a cargo era el profesor Mazzuchielli.
Me enteré hace unos años que él también había fallecido en trágicas circunstancias, no recuerdo si a raíz de una enfermedad o una profunda depresión que lo llevó a decidir él mismo cuando ponerle fin a la historia. Una lástima. Más tristeza.
El recuerdo de los que fuimos sus alumnos nos lo presenta como un tipo de buen humor y mirada cálida, calmo y paciente que sabía como llevar a los adolescentes logrando que en un buen clima de trabajo todos hicieran lo que él indicaba.
Jugábamos al básquet y el que se destacaba en ese grupo era Daniel Kasimirow, un chico menudo y rubio que jugaba como los dioses y que pertenecía, y aún lo hace, al plantel del club U.V.V.A de Villa Adelina.
Buen grupo, trabajador, buena onda y todos contentos.
Mi recuerdo y un respeto especial por el Profe Mazzuchielli desde aquí...

De visita a uno de los últimos caciques de pueblos originarios del sur.

En 1979, el lugar de gimnasia y el deporte cambiaron y nos movieron de Ballester a San Martín, más precisamente al Club Mitre de Migueletes. Al costado de las vías del Ferrocarríl Mitre se veía todo el terreno de un club enorme, de canchas de fútbol y hockey muy cuidadas y con un campo de golf que era un sueño de verde y calma.
Hasta allí dos veces por semana también, peregrinábamos desde el colegio llegando hasta la estación San Martín del Mitre o lo más cerca que se podía, para luego caminar las cuadras que faltaban hasta la entrada del club.
La primera vez nos encontramos con un hombre que no llegaba a los cuarenta, bajo pero proporcionado, de cuerpo educado en el ejercicio. Le faltaba un poco de pelo y tenía los ojos más claros que había visto jamás. Serio y circunspecto pero amable y respetuoso a la vez. Tenía un tono de voz profundo y hablaba pausado, remarcando ciertas palabras cuando le interesaban, sin hacer abuso del discurso para explicarse.
Nos trataba de usted y su forma dejaba en claro que prefería obviar bromas y comentarios desubicados.
Los que recién lo conocíamos acatamos callados la forma tácita de hacer las cosas tal como las proponía y empezamos la materia como si nada.

Promediando el año aprendimos a ver detrás de esa postura formal, casi marcial diría utilizando el buen sentido de la palabra, a un hombre generoso, exigente, comprometido.
Nunca iba a pedirte menos de lo que se esperaba de vos, consecuencia directa de su propio trabajo. Ponía la vara alta, te hacía ver de lo que eras capaz y después te llevaba con mano sabia a entender que no debías dar menos.
Así competimos en handball en un par de intercolegiales que ganamos en buena ley. Pero además de eso, aprendíamos sobre trabajo en equipo, solidaridad, integración y sentido de pertenencia; aprendimos a agruparnos y a sentirnos parte de una especie de hermandad.
Estábamos empezando a entender cómo se forma, cómo se fortalece y cómo funciona un verdadero grupo. Y éste se iba cerrando alrededor del Profesor Carlos Rodríguez Getino.

A finales de setiembre, cuando los festejos del 21 nos tenían a todos revolucionados, los preceptores pasaron por las aulas a dar una noticia fuera de lo común: se organizaba una masiva marcha de colegios secundarios de Capital y Gran Buenos Aires a escuelas de frontera y el Comercial tenía que elegir al grupo de alumnos que lo representaría.
Los seleccionados saldrían de las divisiones de cuarto y quinto año y se los elegiría por su rendimiento escolar, conducta y recomendación de los profesores. Todos los varones que quisieran podían anotarse y yo quedaba afuera porque, a pesar de tener quince años y deber estar en cuarto, pertenecía a segundo año, 2° 5° para ser exacto, y eso me dejaba afuera de la cuestión.
Pero no fue así. Me tomé el trabajo de hablar con todo el que correspondía, desde mi preceptora la Sra. Susana, un encanto de mujer a la que volvíamos loca, hasta el propio Rodríguez Getino para conseguir ser incluido en la lista de aspirantes... Ser elegido era una cuestión muy diferente.

Un gustazo que pude darme unos años antes del fallecimiento del Profesor.
Acompañándome en la presentación del libro hecha en el Comercial de Ballester

No solo lo logré estar en la lista de seleccionados. Además de eso, y con el expreso aval del profe Getino intercediendo a mi favor, terminé siendo parte del grupo que finalmente viajó a la frontera durante una semana a fines de noviembre de 1979.
Cada uno tenía una tarea dentro del grupo y formábamos comisiones para cumplirlas. A mí, que ya me pintaba el bicho del escritor, me señalaron para hacerme cargo de todo lo que tenía que ver con el registro narrativo del viaje: tenía encargado llevar una crónica de todos los preparativos y del viaje mismo para que ese hecho quedara registrado para siempre.
Ese encargo en particular y muchas otras cosas que derivaron de ese viaje, determinaron cuestiones importantes a lo largo de mi vida que se las debo con orgullo a Don Carlos Rodríguez Getino.



Y La Historia Se Convirtió En Libro.

Todo lo ocurrido en trono al grupo, desde su formación a principios de octubre hasta que bajamos del avión que nos llevó a Lago Blanco a fines de noviembre, quedó registrado en un cuaderno marca "Oro" de tapas rojas blandas que todavía conservo entre mis pertenencias más preciadas.
Un día mi mujer lo encontró en la biblioteca y lo sacó para ver que era; lo siguiente fue explicarle de qué se trataba y cuando tuvo todo el cuadro armado, acuñó una frase que siempre recordamos: "Tenes que hacer un libro de ésto" y así lo hice.
Y por primera vez desde que escribo, edite un libro de mi autoría. Y fue éste.
Parte del mismo se puede leer en este blog. Y para quien se anime, no tengo problemas en compartirlo una vez que termine de corregir y cerrar una revisión que estoy haciendo...

Foto tomada después de un partido de fútbol y antes de sentarnos a cenar con la gente del Hito 50.

El libro se consumó y ese diario escrito a mano, con la letra despareja de un chico de quince años, se convirtió en la columna vertebral de la historia. Pero había que llenar muchos huecos y eso me embarcó en un trabajo de investigación que me llevó de vuelta al colegio después de décadas y ahí se abrió la caja de pandora.
Revisar viejos registros, buscar listas recordando nombres, hablar con gente que todavía trabajaba desde aquellos años. Estamos hablando de 2008, habían pasado treinta años...
Y de repente, así como si nada, me dicen que a un par de cuadras de allí, en un predio que ahora el colegio tenía para que los alumnos hagan educación física en un lugar propio... ¡el profesor Rodríguez Getino seguía dando clases!

Me acerque, me presenté y nos fundimos en un largo abrazo con el mismo cariño y respeto que no se había alterado a través del tiempo. Con la misma formalidad que treinta años atrás, se dirigió emocionado a sus alumnos de ese momento, tal cual yo recordaba lo hacía con nosotros allá en el tiempo. Suspendiendo la clase, los reunió y me presentó y les contó quien era yo y qué habíamos hecho juntos muchos años atrás.

Portada del libro, cuyo origen fue el
famoso cuaderno "Oro" de tapas rojas...
Volvimos a vernos un par de veces, casualmente también daba clases en una escuela primaria a la vuelta de mi casa y aprovechamos para vernos varias veces y despuntar el vicio de la charla y el recuerdo. También entramos a fondo en el recuerdo del viaje y en todo lo relativo al proyecto que tenía entre manos.
Le conté con lujo de detalles lo del libro, lo del diario de viaje conservado durante tanto tiempo, recordamos una reunión que él hizo a fin de ese 1979 en la que era su casa, a un par de cuadras de Perdriel y Ruta 8, en San Martín, en la que participó su esposa que también era profesora, y de la cual se había separado según me contó hacía pocos años atrás.
Me mostró fotos del viaje que él también había conservado. Desde esos cartones de colores de 9 x 13 una imagen de nosotros, con treinta años menos, nos miraba con el asombro del tiempo congelado.
Poco tiempo después el libro se terminó y fue editado. El colegio me dio el espacio para presentarlo y hacer una mención en momentos del acto de egresados de ese fin de 2008.
Pasamos todo lo desapercibidos que pudimos... Nadie nos conocía, nadie sabía nada acerca de un viaje a la frontera, todos estaban en otra historia, en otro tiempo... Pero nosotros estábamos ahí, con "nuestro" libro, con mi mujer, con mi hija, con nuestros recuerdos, con una foto sacada en el mismo patio del colegio en el que aquel fin de año de 1979 se hizo un baile y todos los que conformamos el grupo participamos recordando el viaje...

¿Algún adolescente vivirá hoy una experiencia así y la recordará con tanta emoción dentro de treinta años...? No lo creo...

A punto de partir de regreso, esperando al Hércules C-130 TC-65 que nos traería de vuelta desde
Río Mayo hasta la Base Aérea de Morón

Para Terminar...

Estoy tratando de ubicar esas fotos tomadas en el colegio en diciembre de 2008. A la luz de lo que nos convoca aquí se han convertido en imprescindibles. Los hechos van cobrando una trascendencia enorme a partir del paso del tiempo... y de la muerte, que nos coloca en otro lugar, en otro plano.
El hombre de voz gruesa y ojos claros que marcó para bien la vida de tantos jóvenes hoy ya no está aquí presente; ya no puede enseñar a saltar, a ejecutar bien un penal de handball o a hacer la vertical correctamente.
A cambio de eso, y a partir del incansable e inmenso trabajo que hizo en la mente y el corazón de cada chico que pasó por sus clases, hoy no nos hace falta que esté físicamente con su estatura menuda y su gigante humanidad para seguir transmitiéndonos cosas.
Hoy vive en el recuerdo constante de cada uno de aquellos en los que dejó huella y recuerdo con algo de lo que enseñó, que dijo, que aconsejó...



La foto es ampliación de la tapa del diario abajo. El primer plano, en el ángulo inferior derecho se lo ve
al Profesor Getino detrás del primer gendarme entre los dos carteles identificatorios. El que
porta el estandarte de la Escuela es Raúl Ferraro, quien conserva este recuerdo.

Portada del "Diario Popular" del día siguiente a la partida del grupo hacia el sur.
(Propiedad de Raúl Ferraro)

Remera distintiva con la que se identificaba a los alumnos pertenecientes a la marcha.
Ésta en particular, es propiedad de Raúl Ferraro, quien la conserva intacta desde entonces.

Esto fue escrito desde el corazón. Sepan disculpar las fallas cometidas si no esta bien redactado o corregido, si tiene faltas o si los tiempos fueron confundidos.
Sepan leerlo con ojos de secundaria, como si estuviesen viendo la lección oral que la profe de Lengua y Literatura nos tomaba cada lunes en la primer hora, y regocíjense en la alegría de saber que no somos muchos los que podemos disfrutar a esta edad de un momento así.
Para eso hace falta haber vivido una vida de determinada manera, con determinados valores y determinados principios que debieron mantenerse vivos y vigentes para llegar a hoy así.
Y eso se hace con una educación y una línea que hoy está muy en desuso; que no paga, que no se cultiva como antes... Una lástima. Ojala volvamos a las fuentes.

Por último...tómense un minuto para ir al encuentro de alguien que quieren mucho, que recuerdan, o del que se distanciaron en algún momento.
Dedíquenle un encuentro, o una palabra, o un rezo a modo de recuerdo.
De eso va la vida. Solo de eso que es lo único que nos llevamos a la hora de lo importante.
Así tal vez no tengamos que entenderlo cuando leamos la nota de algún trasnochado que escribe algo cuando una noticia lo sacude, y se da cuenta de que la gente que vale la pena se nos va yendo irremediablemente... y nos vamos quedando solos.


Quien escribe y el Profesor Carlos Rodriguez Getino, con motivo de la presentación del libro
que se hizo en el mismo colegio, unos años antes de su partida.
El de lentes oscuros y campera azul es el Profe Rodriguez Getino. El que está sentado en el
camión, a la derecha, y con una mano en la pierna, un servidor, quien escribe y cuenta la historia.

Con todo mi respeto y mi mayor cariño y recuerdo, al Sr. Profesor Carlos Rodriguez Getino, que siempre va a ser parte de mi historia y mis recuerdos.
Trataré de hacer mención suya cada vez que tenga la oportunidad.
Vaya con Dios...





martes, 4 de noviembre de 2014

"Starsky & Hutch"

Dedicado al amigo Mr. Ray Collins, quien supo desvelar con sus historias de policías de Nueva York mis años de adolescencia... Gracias por tanta magia y fantasía Mr. Collins. Nunca sabrá como la lectura nos mantuvo en el camino de la cordura.


1978 Una imagen clásica del momento de mayor fama.
Mi abuela me había mandado a tejer ese saco y yo había
conseguido esas Adidas de gamuza azul en una
casa de deportes de San Martín. Caminaba por la calle
y me sentía Starsky... para que negarlo a esta altura.

Un Poco de Historia...


A lo largo de la historia las series, aunque no lo supiéramos, se armaban a través de una fórmula. Siempre ocurría lo mismo y en la misma secuencia, claro que con ciertos mínimos cambios entonces la reiteración no se notaba.
Un poco por el ritmo, un poco por las caras de los distintos personajes secundarios y otro poco con la participación de estrellas invitadas año tras año consumimos el mismo formato, en el mismo envoltorio, y con el mismo gusto, muchas veces.
Cierta vuelta escuché decir a una estrella de Hollywood que ese artilugio tenía su raíz en los cuentos infantiles.
Esos cuentos que nos contaban una y otra vez desde niños, tenían una trama pero también un orden y una secuencia. Aunque lo escucháramos una y otra vez, si la bruja entraba por la ventana, entraba por la ventana. No por la chimenea.
Respetar el orden y disfrutar de la repetición era lo que hacía al cuento entrañable, familiar.
¿Alguien que me cuente si se acuerda de esta serie?
Premio para el que aporte respuesta
Según este actor lo mismo nos ocurría de grandes: de manera inconsciente, la repetición nos hacía sentir confortables.
Era obvio entonces que esto no era desconocido para los productores encargados de llenar horas y horas de formato televisivo, tanto en Norteamérica como en el resto del mundo, por lo tanto ahí estaba la veta de oro: armar una fórmula atractiva y repetirla hasta el hartazgo.


En un momento determinado las series policiales inundaron las pantallas en diferentes versiones.
Estaban las de detectives solitarios, las de unidades de homicidios, las más intelectuales de policías investigadores y las del policía que actuaba solo, con traza de vagabundo, mal genio, divorciado y con alguna que otra deuda pendiente... y estaban las de policías en parejas.
Éstas venían en variantes. Estaban las del policía negro y el blanco, las del rudo y el carilindo, las del caballero y el pícaro y las del policía rubio y el policía morocho.

"Starsky & Hutch" entró a Argentina de la mano de Canal 11, que la daba los martes a las 22 Hs., con el título más vendedor de "Los Aventureros" y juntaba varias de estas plantillas en una sola y, a juicio de verdad, fue todo un éxito excediendo el propio tiempo de emisión original de las cuatro temporadas que duró entre 1975 y 1979. La idea es que recordemos un poco todo aquello... 



Así se los veía en 1975 en la campaña pre estreno del piloto de 90
minutos que inauguraría la emisión el 30 de abril de 1975.
El primer capítulo oficial se emitiría el 10 de septiembre de ese año.

La Fábrica de Chocolate

Para que haya abundancia de algo tiene que haber quien lo ofrezca. Por aquellos años, dos señores eran prácticamente los dueños de la televisión, o poco menos. Aaron Spelling y Leonard Goldberg eran los productores que acaparaban más del 60 % de las series que se veían en la T.V. americana y que se exportaban alrededor del mundo. 
De su factoría salieron la mayoría de los éxitos que consumimos por años y "Starsky & Hutch" fue uno de ellos.
Cada martes nos plantábamos frente al televisor, aunque al otro día nos costara levantarnos para la escuela, y veíamos con el mismo entusiasmo semana tras semana este inicio





La propuesta era harto conocida pero la pareja de productores supo darle un giro, una vuelta de tuerca a ésta, en desmedro de otras similares. 
Primero ponía a la vista a dos personajes comunes que eran fácilmente identificables con tu compañero de trabajo, de escuela o tu vecino. Se vestían normal, se agarraban rabietas, discutían entre ellos o sufrían por cuestiones de amores y trabajo como nosotros lo hacíamos.
Después, como era común en ese momento, metieron violencia, malos descarnados y toda una grilla de desagradables que nada tenían que ver con los clásicos villanos que veníamos viendo hasta ahí: los dos policías se las veían tanto con una banda de traficantes de droga, como administradores de prostíbulos, tratantes de personas, violadores de niños, asesinos seriales o matones contratados para asesinatos por encargo.
A cada amenaza los protagonistas respondían con todo, no había medias tintas. Si tenían que excederse, lo hacían. Si tenían que moler a palos a alguien, lo hacían. Y si tenían que meter bala para que el malo no volviera a hacer de las suyas, también se la daban. Eso sí; el otro tiraba primero, de esa forma se mantenía equilibrado el juego de la justicia y el accionar de las fuerzas del orden... ¡Ja, 1 para los buenos, 0 para los malos!
La podrían reponer en horario central, en algún canal de aire, así discutimos el planteo entre todos que es bien actual ¿no les parece?

Las tramas, para digerirse mejor y no generar tanta tensión constante, variaban mechando investigaciones detectivescas, de guiones mas o menos elaborados, persecuciones en auto, tiroteos, peleas desaforadas, carreras enloquecidas a través de barrios, negocios, parques o muelles, con momentos de humor, pases de comedia liviana y algún que otro romance, tanto serios como infantiles.
Promediando las temporadas se echó mano más de una vez a planteos románticos de corte fatalistas, en los cuales alternativamente las novias o enamoradas de uno y otro protagonista eran raptadas, pasaban por alguna experiencia traumatica o directamente morían a manos del villano de turno.
En síntesis, podríamos decir que en "Starsky & Hutch" empezábamos a vislumbrar los planteos más serios y realistas que después otras propuestas profundizarían; tal el caso de "Hill Blue Street" "Serpico" o, un poco más adelante "Miami Vice".


"¡Qué Par de Pájaros Los Dos... Tal Para Cual...!"

Como en la canción del Paz Martínez, los dos que conformaban la pareja estelar llegaron al punto de la convocatoria como un matrimonio actoral obvio, de gran impacto mediático, una especie de "El Gordo y El Flaco" pero buenos mozos, facheros, simpáticos y compradores que podían tanto hacerte derretir con sus sonrisas encantadoras como temblar, con miradas de furia que presagiaban los golpes que se venían.


Ken Hutchinson
Dave Starsky

      



















Tanto David Soul como Paul Michael Glaser traían orígenes televisivos a través de participaciones en series relevantes de la época.
Soul supo estar en capítulos de "Flipper", "Mi Bella Genio", "La Conquista del Espacio", "Ironside" y "Las Calles de San Francisco" por nombrar algunas. 
Justo antes del éxito de "Starsky & Hutch" la varita mágica lo señaló para actuar en "Magnum Force"  personificando a un rudo policía motorizado. Se preguntarán porque la importancia de esto; es que éste filme es secuela de otro de 1971: "Harry El Sucio", donde Clint Eastwood hizo célebre al protagonísta poniéndole el cuerpo al detective de la Policía de San Francisco, Harry "El Sucio" Callahan, otra historia que dio mucha tela para cortar en cuanto a violencia se refiere.
Varios otros títulos siguieron contando las aventuras de Harry; si bien estan un poco fuera de moda, no estaría mal echarles un ojo. Vale la pena.

Posterior a ésta entrada a lo grande en el cine, Soul siguió participando en éxitos de T.V. hasta ser convocado para el papel del detective Kenneth "Hutch" Hutchinson en 1975.
La serie duró hasta 1979 y para entonces la fama del rubio detective carilindo había subido a niveles impresionantes. Tanto es así que hasta se dio el lujo de... ¡Cantar! Si señores; se lanzó como solista con un tema meloso de dudosa calidad y pegadizo. Las fanáticas alrededor del mundo consumieron ávidas el experimento musical, por el solo hecho de tener la voz de "Hutch" para ellas solas susurrándoles mentiras al oído en la oscuridad de sus cuartos.
¿No me creen? Véanlo por si mismos... Gracias a los amigos de "The1970sChannel" por rescatar éste y tantos otros temas perdidos.




A propósito. Yo conocí a una de ellas... Mirta Antúnez, compañera de secundaria en 1°8° y 2°5°, actual profesional excelente y cabal en el ámbito del derecho... Perdoname.


Volviendo a la vertiente actoral de Soul, ni bien deja la serie que lo puso definitivamente en el sitial de la fama hilvana otros dos éxitos, uno de los cuales lo incluiría como parte de un filme de culto.
En 1979 se rueda para T.V. "Salem´s Lot" ("La Hora del Vampíro"), uno de los mejores y más reconocidos libros de Stephen King, que tiene la particularidad de respetar en el guión televisivo hasta los trazos más mínimos de la novela. 
Un ejemplar en su versión completa, tal cual se estrenara por Canal 13 en dos noches de jueves consecutivas, obra en mi poder para deleitarme cada tanto y mostrarla a quien no la conoce.
Vade retro Satanás!!... ¿Cómo puede haber gente que no la conozca aún?

Ben Mears (Soul) llega a Salem´s Lot a enfrentar a sus propios
demonios. Imprescindible conseguir y ver la mini serie
si no la conocen.
Pocos años más tarde, luego de pasar por el protagónico de "Casablanca" una serie de corta vida, le toca en suerte personificar al villano protagonista de otra novela notable del momento cuyo autor es el afamado Ken Follett.
Si no lo conoce, aproveche, y dese una vuelta por aquí. Créame que vale la pena.

En esta ocasión, otra mini serie de igual fidelidad al libro, y gran calidad técnica, que se convierte también en un objeto de culto muy valorado por los coleccionistas. 
Hablo de "La Clave Está En Rebecca" una impresionante historia de espionaje desarrollada en el norte de África, durante el apogeo de la Segunda Guerra Mundial, en la cual Soul es un escurridizo y particular espía nazi que busca hacerse de una clave que permita a Rommel desarticular la resistencia aliada en territorio del Sahara.

A partir de allí y hasta nuestros días, sus incursiones tanto en cine cono en T.V. han sido tan frecuentes como poco conocidas. No volvió a destacar en ninguna de las producciones en las que participó hasta que le tocó poner la cara en la horripilante versión cinematográfica de la serie que lo supo encaramar a la fama antaño. Hablo de la impresentable versión de "Starsky & Hutch" que hiciera en 2004 Todd Phillips con Ben Stiller y Owen Wilson faltandoles el respeto a los personajes de la serie original.

En la segunda parte de la nota iremos sobre el bueno de Paul Michael "Starsky" Glaser y disfrutaremos de un par de imágenes interesantes.





miércoles, 29 de octubre de 2014

"S.W.A.T." - Una Versión Reducida de la Realidad








Los setentas fueron años en los que, particularmente en la segunda mitad, la televisión argentina estuvo inundada de series  policiales. De todo tipo. Estaban las que tenían a novatos como protagonistas ("The Rookies" 1972), mujeres en el rol principal de investigadoras tanto privadas como policías ("Los Ángeles de Charlie" 1976 y "Mujer Policía 1974) parejas desparejas masculinas (Starsky & Hutch) y detectives marginales como "Sérpico", "Toma" o "Baretta".
Y dentro de esta andanada de representantes de las fuerzas de la ley y el orden, faltaba un grupo particular que por aquellos días recién se empezaba a conocer a nivel mundial: las tropas de asalto de las distintas policías de las grandes ciudades americanas.

Creados a partir de conflictos callejeros a finales de los sesentas y principios de los setentas, donde los agentes comunes que patrullaban las calles no podían lidiar con ciertas situaciones, los escuadrones S.W.A.T. de los principales departamentos policiales de las grandes urbes se convirtieron en la novedad para la T.V.La palabra menciona la principal característica de estos grupos "Special Weapons And Tactics" "Tácticas y Armas Especiales" los elementos que los distinguían de otras fuerzas y que durante largo tiempo, hasta nuestros días, señaló cada vez con más distinción a oficiales que eran especialmente seleccionados luego de un tedioso y exigente programa de reclutamiento y entrenamiento.
La idea era demasiado jugosa como para dejarla pasar y la televisión norteamericana clamaba por la puesta en orden de ciertos conflictos de violencia inusitada que sufría por aquellos años. Recordar que de estos mismos años eran los planteos de "violencia policíaca" y el cine y la televisión se hacían eco de la situación mostrando a héroes como "Harry El Sucio" de Clint Eastwood y "El Vengador Anónimo" de Charles Bronson.



Cinco Hombres A Cambio De Treinta


En la película de 1976 "Two Minute Warning" la policía de Los Ángeles se enfrentaba a la amenaza de un tirador solitario que sembraba el terror en el estadio de fútbol de la ciudad, disparando contra la multitud mientras se desarrollaba la final del campeonato. Con noventa mil almas y treinta y tres salidas habilitadas, solo una gran pericia en el manejo de crisis podía poner final feliz al problema. Y entonces es el escuadrón S.W.A.T. el que entra en acción desplegando a todos sus hombres que eran como treinta y los convocan desde todos los puestos en los que estaban, desparramados por toda la ciudad.
Ese era el planteo real de lo que una unidad S.W.A.T. era. Pero acá nos vendieron otra cosa.
La serie de televisión que Canal 13 estrenó un jueves por la noche, a continuación de "Tiempo Nuevo" el programa de Bernardo Neustad, mostraba una fisonomía bastante más diferente que eso.
Estables en el sótano de una de las tantas estaciones de policía que se diseminan por la ciudad de Los Ángeles, había un grupo de solo cinco muchachotes que se encargaban de resolver solitos cuanta crisis hubiera en su sector de la gran urbe.
Comandados por un teniente y un sargento que eran viejos amigos y veteranos de Vietnam, al resto del grupo lo formaban un francotirador de carácter un tanto oscuro, un insoportable descendiente de italianos que corría cuanta pollera se le cruzara enfrente y un tímido e hiper responsable oficial que cargaba con la culpa de haber visto morir a su compañero a manos de un tirador que odiaba a los policías.



Nuestros Mejores Hombres


El Teniente Dan "Hondo" Harrelson era el jefe del grupo; veterano de Vietnam era también hombre de familia, casado y con hijos, cuyos componentes eran parte de algunas de las historias que se podían ver. El sargento David "Deacon" Kay tenía varias similitudes con su jefe; amigos en la vida y en las junglas del sudeste asiático, las edades maduras de ambos los ponían en similitud también en su realidad personal. "Deacon" como "Hondo" contaba con esposa e hijos y esta realidad contrastaba y balanceaba la soltería de sus subordinados.
James Street era el joven que había zafado de caer bajo la balacera que mató a su compañero de patrulla cuando ambos acudieron a un llamado de emergencia que resultó ser una emboscada. Street se revelaría como el más tranquilo, aplicado y enamoradizo de los tres oficiales más jovenes. Responsable hasta el aburrimiento, se entendía mejor con T.J. Mc Cabe, el tirador del grupo que tenía la responsabilidad de cubrir a sus compañeros desde posiciones de altura. Callado, taciturno y extremadamente letal cuando debía entrar en acción, era el blanco preferido del tercero en discordia que completaba el grupo: el oficial Dominic Luca. 
Luca era el insoportable del grupo que siempre estaba incordiando a los otros dos. Pedía prestamos que no pagaba, buscaba complicidad para arreglar salidas de a cuatro que le permitiera seducir mujeres mientras sus compañeros se encargaban de las amigas de éstas y caminaba al filo de la cornisa en cuanto a llamados de atención, tanto del sargento "Deacon" como del teniente Harrelson.
Pero a fin de cuentas los cinco se entendían de maravillas y cuando había que entrar en acción no quedaban dudas de que el equipo estaba bien seleccionado y entrenado.
En las fotos, las portadas de los CD´s que ilustran la edición de las únicas dos temporadas que la serie tuvo con 13 capítulos la primera y 23 la segunda. Por cierto, la foto de la segunda no la pudieron poner más retocada... Pudiendo haber aprovechado tantas imágenes originales...

El Teniente Harrelson

Steve Forrest en una de sus últimas
apariciones públicas
                                                                                                      Para los parámetros de la época, un actor bastante veterano había sido elegido para el papel del jefe del grupo especial. El actor Steve Forrest, con cincuenta años encima, estaba a cargo de cubrir el rol.
En sus mejores años, junto nada menos que a Elvis
Actor de vieja data en la historia de cine y T.V., Forrest era un viejo conocido de la teleaudiencia. Comenzó su carrera en 1943 cuando personificó a un anónimo marinero en "Tiburones de Acero" un drama de acción y romance ambientado entre la tripulación de un submarino de la Segunda Guerra Mundial y dos oficiales que luchan por el amor de una misma mujer.

Al mando de la unidad como el Teniente Harrelson
A partir de allí, Forrest apareció en más de veinte repartos para luego empezar a figurar también en los créditos de la mayoría de los seriales de éxito en televisión. El "Lux Video Theatre", "Climax", "Alfred Hitchcok Presenta", "Los Forajidos", "Rodeo", "La Dimensión Desconocida", "El Virginiano", "El Fugitivo" y "Cuero Crudo" fueron algunos de los programas en los que apareció, antes de protagonizar "El Barón" entre 1966 y 1967. Desde allí y hasta nuestros días, aparecería en todas y cada una de las series de éxito de los años setenta, ochenta y noventa.
Su última aparición, un tanto bastardeada a mi juicio por ser el gran hombre de cine y televisión que fue, se dió con un cameo en la versión fílmica de "SWAT" del año 2003 protagonizada por Samuel Jackson y Collin Farrell. Forrest era el conductor del camión que transportaba al equipo...
Falleció a la edad de 87 años en mayo de 2013 en California.


El Sargento "Deacon"

El rol del sargento "Deacon" Kay fue cubierto por el actor Rod Perry, a la postre sin mucho brillo ni antecedentes como tal tanto antes como después del éxito que significó "S.W.A.T."
Tal vez lo más relevante que haya hecho desde la serie fue justamente una participación especial en el filme de 2003 (tal como lo hiciera su compañero Steve Forrest) personificando al padre del sargento "Deke" Kay, el personaje del que estuvo a cargo en 1975 en la serie.
Fuera de eso apareció en un capítulo de la serie "Proyecto UFO" de 1978 y en otro de "Babylon 5" en 1994.
Fuera de eso, no hay gran mención para hacer en otros trabajos relevantes como actor.




Oficial James Street



De todos los actores, salvo el caso de Steve Forrest, el de Robert Urich debe haber sido el más curioso y controvertido. Su carrera lo destacó como a ningún otro de sus compañeros. Pero así como recibió la bendición del éxito en su trabajo, la maldición de una muerte temprana lo dejó a mitad del recorrido con solo 55 años, en 2002.
Urich en "Las Vegas" como el detective
Dan Tana.
Urich participó en varias series de éxito contemporáneas a "S.W.A.T."; de hecho, uno de los personajes que jugó en una de ellas fue el pasaporte a su protagónico más destacado. El primero.
En un capítulo de "Los Ángeles de Charlie" apareció como Dan Tana. Un par de años más tarde y hasta 1981, ese fue el personaje central en torno al cual giraría la serie que lo colocó en la cima de la fama: "Las Vegas". Allí, Urich encarnaba a un encantador y apuesto investigador privado que desarrollaba su trabajo en el marco de la ciudad del juego.
Así lo veíamos en los años de "S.W.A.T."
Posterior a éste trabajo, también protagonizó las series "Spencer", "American Dreamer" y una remake de "El Crucero del Amor" en cuya versión original entre 1977 y 1987 había participao en tres episodios.
Ésta vez, volvía para hacerse cargo del comando del crucero como un oficial naval retirado de la marina que se pasa al ámbito de la navegación civil.
Más allá de su éxito como actor, fue también reconocido como productor y escritor. Falleció víctima de un cáncer contra el cual había luchado con éxito durante los años anteriores a su deceso.



Oficial T.J. McCabe

Tal como en el caso de Rod Perry, James Coleman no destacó en posteriores labores como actor. Sus participaciones más notables las tuvo en dos filmes, uno de ellos de televisión, y prácticamente no volvió a hacer apariciones televisivas. En 1980 fue del reparto de una notable película protagonizada por Kirk Duglas y Martin Sheen, que tenía entre sus más destacados actores a James Farentino: "La Cuenta Regresiva".
T.J. listo para entrar en acción.
Una notable historia de ciencia ficción y acción ambientada en 1981, en la cual un portaaviones nuclear norteamericano se pierde en una tormenta magnética mientras se encuentra en maniobras en aguas del Océano Pacífico, cerca de Hawai. Tal es así que, arrastrado por un vórtice espacio temporal que la tormenta abre, es depositado en el mismo lugar pero cuarenta años antes, en las vísperas del ataque japones a Pearl Harbor...
La otra participación destacada fue en ocasión del filme para televisión "La Criatura" cuyo autor es Peter Benchley, el mismo creador de "Tiburón", y esta basada en la novela homónima. La historia cuenta que en postrimerías de la segunda guerra mundial, unas instalaciones donde se llevaban a cabo experimentos genéticos con escualos quedan abandonadas. Pero al parecer, los resultados de esos experimentos han quedado en el lugar y ahora tienen a mal traer a la población que habita las islas circundantes.
Fin del relato para el bueno de T.J. que se la pasaba trepando tejados según las ordenes del teniente Harrelson.



Oficial Dominic Luca


Si bien el personaje de Mark Shera era el más simpático de todos, lo estereotipado del perfil lo convertía en algo un tanto ridículo. Era una costumbre de la época el hecho de "armar" equipos de personajes de modo tal que hubiese siempre un simpático, un duro, un cínico, un mujeriego, un marginal y así sucesivamente. De acuerdo al perfil de cada serie era como se conformaba la plantilla y en éste caso, el rol del humorista, seductor y galante le tocó en suerte a Shera.
Luca era hijo de una familia italiana; su madre era regularmente mencionada en las tramas de la serie y más de una vez, el policía era sorprendido "hablando" por teléfono con ella. Acto seguido, una parte del guión se jugaba sobre ese aspecto para hacer aparecer a los personajes con un perfil un tanto diferente a lo que hasta ese momento se acostumbraba.
Es por estos tiempos en que los guionistas comenzaban a mostrar pliegues en las historias de los personajes, y sí dejaban ver si estaban de novios, si eran parte de una familia o sus vínculos de amistad. Por este camino se desarrolló el personaje de Luca y hacía contrapunto con lo que los personajes de "Deacon" y "Hondo" representaban por un lado con su perfil familiero y Street y McCabe por otro con los suyos yendo por el lado de la seriedad y las responsabilidades.
Shera supo destacar en el reparto de otra famosa serie de esos años: "Barnaby Jones". Más adelante también lo hizo en "La Isla de la Fantasía" y en la versión televisiva de "Dragnet". Su última participación en televisión la hizo para una miniserie titulada "Abducidos" que, como su nombre lo indica, trata sobre experiencias de gente secuestrada por extraterrestres.
Entre 1975 y 2002, año en que se hizo ésta miniserie, Shera no registra otras participaciones importantes en su carrera actoral.



Conclusiones...


Hay que reconocer que si bien para el momento del estreno la serie fue revolucionaria y convocó la atención de audiencias enormes, lo cierto es que lo repetitivo de su planteo y la poca imaginación de sus guionistas para encontrar historias interesantes determinó que la expectativa decayera.
Hubo puntos fuertes como el capítulo doble en el que el grupo busca atrapar a una banda que robaba joyerías y utilizaba el ardid de escapar vía agua, hundiendose con vehículos en zonas portuarias para luego huír con equipos de buceo. Ésto trajo aparejado todo un despliegue que hasta allí no se había visto. 
Para los nostálgicos, tres minutos de uno de esos dos capítulos:




Pero la sorpresa duró poco. Además, dentro del planteo de una hora de duración, los guiones no llegaban a explotar lo más interesante de la serie que era ver al grupo en acción mostrando sus "Armas y Tácticas Especiales", cosa que no ocurría y uno siempre se quedaba con las ganas.

Para cerrar debo decir que, como tantas otras veces ha pasado, no fue buena idea reflotar el planteo de la serie con una película. La esencia se pierde y es difícil que el público se enganche en tal propuesta. Ya ocurrió con otros experimentos raros y de mal gusto. Por nombrar solo algunos, basta recordar "El Super Agente 86", "El Avispón Verde" y hasta alguna que otra de la saga de "Batman" cuyo serial de 1966 aún esta vigente y con legiones de fanáticos esperando el reestreno en Blu Ray que se concretará en noviembre próximo.

Tal vez sea hora de hacer una remake pero como serie de T.V., respetando el dramatismo que le corresponde (más en la línea de "24", "Homeland" o "The Shield") tratando de evitar que los guiones caigan en pasos de comedia desubicados.
En lo personal creo que la idea de un grupo especial de acción, pensando en las armas que hay a disposición, las técnicas de filmación, los FX y los buenos guionistas y productores disponibles, sería un golazo de audiencias y un buen premio para los fanáticos como un servidor que todavía se quedó con las ganas de disfrutar más aventuras de "Los Hombres de Harrelson".

Y como no podía ser de otra manera, para los que no pudieron verla, un bonus track. Un mini documental con motivo del lanzamiento de los DVD´s con los capítulos de la serie, donde además de verse partes de la misma, los actores aportan recuerdos y comentarios.
Que lo disfruten.



viernes, 24 de octubre de 2014

"Jim West" - El 007 del Oeste

¡Madre de Dios! Yo que soy un fanático en respetar títulos y bandas sonoras originales... ¡Casi me infarto cuando vi como titularon a "Jim West" en México!
"Espías con Espuelas" le pusieron... Y yo que durante años me quejé de como titulaban acá, tanto en cine como en T.V...
El motivo de iniciar con esto es hablar hoy de "Jim West", otra de nuestras clásicas y recordadas series de los sesentas y lo primero que recuerdo de ella es que la daban, al menos durante una larga época, los sábados a la tarde por Canal 13 como parte de una larga lista de títulos entre los que también estaba la célebre "O.V.N.I.".
Era la opción directa para cuando "Cine de Super Acción" ponía un titulo aburrido y había que esperar a ver que venía a continuación. Al principio fue así, pero con el tiempo le fui tomando el gusto a "West" y a la larga descarté la propuesta de Canal 11 para pasarme a la del 13.
Y no me equivoqué en absoluto...

Robert Conrad como Jim West. Las admiradoras de para bienes...


Un Colt y un Caballo para el Agente Secreto

Entre 1965 y 1969 se rodaron 104 episodios de esta serie en la cual dos agentes del Servicio Secreto son convocados por el presidente Ulysses S. Grant, quien gobernó los estados de la unión entre 1869 y 1877. James West y Artemio Gordon eran una pareja que se complementaba a la perfección. West era el músculo, Gordon el cerebro. Viajando por todo el oeste salvaje, al que el título original hace mención (The Wild Wild West), ambos lo hacían utilizando una pequeña formación ferroviaria que constaba de una poderosa locomotora y un par de cómodos y lujosos vagones, que ademas de funcionar como transporte cumplía la función de base de operaciones, laboratorio de equipo y depósito de armas.
Jm y Artemio en acción

Jim West vestía el cuerpo de Robert Conrad, un versátil actor que supo mantenerse en forma y vigente desde sus inicios y hasta bien entrados los años 90. Al día de hoy, aún se lo puede ver en capítulos de algunas series y con participaciones en distintos filmes.
Nacido en Marzo 1 de 1935 cuenta en la actualidad con 79 años de edad y ha pasado por innumerables éxitos mayormente televisivos.
Participó en casi todas las series famosas anteriores a "Jim West": "Bat Masterson", "Maverick", "Colt 45", "77 Sunset Strip", "Caza Submarina" e "Intriga en Hawai", solo por mencionar algunas, lo tuvieron como invitado especial o como actor de reparto en sus capítulos.
Posterior a "Jim West"su siguiente protagónico lo trasladó al genero del espionaje en la era moderna. Personificó al agente renegado y autoexiliado Jake Webster en "Assignament: Vienna". En la serie, Webster había salido de Norteamérica abandonando el servicio activo en una agencia de inteligencia para empezar una nueva vida bajo otras condiciones. Radicado en la ciudad de Viena, era dueño de un cafe restaurante; pero en la realidad seguía vinculado a sus antiguos empleadores y su actividad legal servía como tapadera para sus actividades de espionaje para el gobierno americano. En el siguiente paso de su carrera se encargó de dar vida al mayor Greg "Pappy" Boyington, un piloto y héroe de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico que supo estar al mando de un escuadrón de aviación de la Marina estadounidense. La serie se titulaba "Los Tigres Voladores" y supo tener su compás de furor tanto en la T.V. de los EEUU como en la Argentina, con reposiciones varias y una legión de fieles seguidores que la han estado reclamando a los canales hasta no hace mucho.
En la temporada 1978 1979, la mini serie "Cenntenial" también lo tuvo como protagonista dentro de su reparto, aunque la repercusión de la misma no fue igual a sus anteriores trabajos; a partir de allí sus participaciones en televisión fueron siendo cada vez más espaciadas y en cine prácticamente no apareció en ningún filme.
Ross Martin como Artemio Gordon

Conrad llegó al papel de West en su mejor forma y en sus mejores años. Consumado cultor del entrenamiento físico, era boxeador amateur y karateka experto; todas las rutinas realizadas en la serie las hacía sin dobles de riesgo y con mucho orgullo.
La mayoría de las coreografías de luchas cuerpo a cuerpo que se hacían en las filmaciones estaban bajo su dirección.
Su físico trabajado le permitía cumplir con un detalle distintivo del personaje: no se vestía con ropas típicas de los vaqueros de la época.
Se lo proveía de un vestuario vanguardista inspirado, según cuentan las crónicas de la época, en la ropa de un torero, entallada y provocativa, que más de una vez lo tuvo a mal traer rompiéndose durante las filmaciones debido a que las costuras se abrían.

Artemio caracterizado con uno de sus disfraces.
Jim y su apostura de siempre.
Como no podía ser de otra manera, West contaba con la colaboración  de un inefable y particular ayudante, también agente del gobierno como él.
Artemio Gordon era una mezcla de operador de campo, científico aplicado y maestro del disfraz. Muchos de los artilugios que utilizaban eran invención y mano de obra suya. En ocasiones West lo perdía de vista para verlo reaparecer detrás de los más variados e insólitos camuflajes. Ya en el capítulo que abre la serie se lo puede ver mezclado entre la tropa como un soldado más, actuando encubierto para descubrir un complot.
Gordon era encarnado por el actor Ross Martin; polaco de origen, nació en Grodek en marzo de 1920 y falleció joven, a los 61 años, en julio de 1981 en California.
Si bien su rostro era muy conocido por las audiencias que pasaron frente a los televisores durante 30 años, Martin no llegó a convertirse en una estrella de cine.
Al revés que su compañero en la serie, él tuvo mucha más participación en los seriales posteriores a "Jim West" que en sus predecesores. Prácticamente todas las series de primera línea desde 1969 hasta su muerte lo tuvieron dentro de sus repartos.


Robert en la actualidad

Conrad como el Mayor Boyington, As de la WWII

Llevando a Mr. Bond al Lejano Oeste...

Si la serie le puso algo de originalidad al planteo de "Dos funcionarios gubernamentales desbaratando complots en el oeste" fue que no se trataba precisamente de "una de cowboys" en el sentido estricto del concepto.
Sus ropas eran diferentes, echaban mano del camuflaje en variadas formas para lograr sus fines, utilizaban armas y artefactos que no pertenecían a la época y se medían con enemigos cuyas intenciones eran más propias de un científico loco de los años 60 del siglo 20 que de forajidos y pistoleros durante la expansión de la nación americana hacia el Oeste.
Todos sus títulos hacían referencia a "La Noche..." y se completaba con lo que identificaba al capítulo. La cantidad de actores y actrices que pasaron por sus repartos a lo largo de las 104 entregas es simplemente impresionante (ver detalle).
Jim West escucha los planes del Dr. Loveless
Algunos de ellos famosos a partir de sus interpretaciones, o ya consagrados antes de ellas; como es el caso del cantante y actor Michael Dunn quien personificó al odioso Dr. Miguelito Loveless en diez oportunidades. Dunn falleció a la corta edad de 35 años, en parte consecuencia del enanismo que se le declaró a los 5 años.
Otro famoso que fue de la partida en cuatro ocasiones fue nada menos que Richard Kiel, el actor gigante que personificó a "Mandíbulas" en un par de filmes Bond y de quien hace solo un mes atrás se conoció la noticia de su muerte.

A los villanos excéntricos y malévolos (al mejor estilo James Bond o Batman) que desfilaban por la serie se les sumaban verdaderas bellezas de la época que participaban tanto como heroínas o como villanas. La lista es también inagotable y detallarla aquí sería largo y tedioso.

En el devenir de su incansable labor desbaratando planes de enemigos locales y foráneos que hacían peligrar la frágil estabilidad de la nación, West y Gordon no estaban ajenos a la historia. Más de una vez los guionistas recurrieron a ubicar muchos de los capítulos en medio de coyunturas de hechos históricos aunque la referencia hecha haya sido somera y a la pasada; después de todo se trataba de un programa de entretenimientos no documental.

Queda claro porque Conrad hacía
sus propias escenas de lucha
Lo cierto es que todos estos ingredientes remitían directamente al gran héroe de la época que en el cine existía al mismo tiempo que Jim West en la televisión:nada menos que su colega James Bond, a la postre también agente de su propio gobierno.
Si bien la mayoría de las series de esos años no escapaban a la influencia de 007, West supo llevar esa similitud con elegante distancia y equilibrio, ya que jugaba a hacer pensar en aquel pero terminaba siendo él mismo...
Novela de la época


Todo Cuento Tiene Un Final...

Al éxito arrollador y a la genialidad desplegada en pantalla en las primeras dos temporadas, algunos cambios que no fueron benéficos se introdujeron a partir de la tercera y comenzaron a torcer el curso de la serie.
Los guiones empezaron a perder originalidad y de a poco las temáticas fueron derivando más a lo "western".
De hecho aquí se introduce un cambio de vestuario para West, fundamentalmente, que le hace perder un poco de ese glamour que lo caracterizara antes.
Los villanos pierden brillo y algunos se ven obligados a retirarse; tal fue el caso de Michael Dunn quien no pudo seguir personificando al clásico Dr. Loveless por el deterioro de su salud. También se ve un cambio en las tendencias del tono de las historias presentadas en cada capítulo: se van de la línea fantástica de las primeras dos temporadas hacia una versión más violenta y oscura; estos cambios también alcanzan a los personajes, tanto al protagonista como a los villanos.
Éstos ya no resultan tan excéntricos y curiosos, se empiezan a mostrar más bien cínicos y sanguinarios, comunes a los hallados en cualquier otro serial de aventuras.
Una de las consecuencias de estos cambios las sufrió el propio Conrad en su cuerpo. A raíz de las heridas recibidas en una secuencia de lucha debió pasar tres meses hospitalizado.
La decisión de cancelar la serie fue tomada a fines de 1968 y en abril de 1969 se emitió el último episodio.
Años más tarde, las audiencias de todo el mundo seguían manteniendo vigente a la serie a través de la popularidad que mostraban sus mediciones de rating. Varias veces los fanáticos se manifestaron en favor de reeditarla pero eso nunca se hizo.

Jim West se entera de las próximas notas del blog.
En 1979 apareció un filme para la televisión con lo que se pretendió aplacar esa demanda. En "The Wild Wild West Revisited" Jim era traído de su retiro en tierras mexicanas para unirse a Artemio una vez más para poner fin a una vieja amenaza: el Dr. Miguelito Loveless había regresado.
En ésta oportunidad quien cubrió el rol en lugar del imposibilitado Dunn fue nada menos que el cantante Paul Williams, a quienes los productores convocaron por su particular físico menudo, a la vez de que se hallaba aún en un momento alto de su carrera como cantautor.
En 1980 se insistió con otro envío televisivo que no merece la pena ni siquiera mencionar dada la falta de tacto y buen gusto de los productores cuyo único objetivo fue hacer billetes sin respetar en lo más mínimo la trayectoria cosechada por la serie en los años sesentas.
Se llegó en cambio a pensar en reflotar la serie respetando tal cual la original del 65, con los mismos actores y adecuada a sus edades y realidades, pero la cosa no prosperó debido a que un año después Ross Martin fallecía víctima del mal cardíaco que lo aquejaba desde los tiempos la tercera temporada.

A propósito de ésto último... La impericia de algunos productores es, muchas veces, notable, enorme y llamativa, sobre todo por la falta total de respeto hacia las audiencias que permiten que sus trabajos se mantengan en vigencia.
Hace poco traté de prestar atención a lo que hicieron con los proyectos que trajeron a la pantalla grande a dos tanques de las series de antaño.
Una es "El Avispón Verde"; notable serie de relativa corta vida que supo tener al genial Bruce Lee como una de sus figuras y fue contemporánea de "Batman".
La otra fue "Starsky & Hutch".

En ambos casos los resultados que se le entregaron a generaciones que no conocieron las series de primera mano fue desastroso, horripilante, vergonzoso.
Sobre todo en "El Avispón Verde"; un malogrado experimento llevado a cabo por un impresentable señor de nombre Seth Rogen que tuvo la osadía de escribir e interpretar el mismo el envío, faltando el respeto al gran Van Williams, solo fijarse el puntaje que la serie tiene en el sitial estadístico que recopila todas las producciones hechas hasta la fecha (IMDB).
Me encargaré de estos dos casos en futuros envíos, mientras tanto, por favor... No estropeen nuestros más gratos recuerdos guardados con tanta nostalgia a través de los años.
Y si quieren hacer algo creativo, volviendo a traer ideas del pasado, primero observen el trabajo de J.J, Abrahams con "Star Trek" y luego pónganse en camino...
Para cerrar... Primeros minutos que inauguraban el inicio de la serie el 17 de septiembre de 1965.
Que lo disfruten.