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sábado, 11 de junio de 2016

"The Living Daylights" - Volver a Las Fuentes (II)




Un nuevo Bond asoma en el horizonte... y con un afiche poco conocido. De hecho puede tratarse o bien de un afiche promocional o de uno diseñado por algún fanático, dado que no es muy común verlo como uno asociado a la difusión de la película.

Filmación de las tomas sobre el Land Rover lanzado por los caminos
del Peñón. 
Comienza la masacre de Gibraltar. El infiltrado ruso ejecuta a los
agentes Doble Cero durante la práctica en el Peñón.

En la espectacular secuencia de apertura (una de las mejores en mi opinión) Bond salta en paracaídas sobre el Peñón de Gibraltar para llevar a cabo un ejercicio de infiltración junto a otros dos agentes Doble Cero. Ni bien ponen pie a tierra, dos de ellos son asesinados. Y Bond se lanza a la caza del asesino. La fotografía corresponde a la filmación de la secuencia en la que Bond va colgado del techo del Land Rover, que viaja a velocidad de miedo.Al menos eso se ve en el filme; aunque aquí comprobamos que hacer la escena es un poco más seguro. Pero veamos primero la secuencia final y vayamos luego a cómo se hizo.


Secuencia Pre Títulos de "The Living Daylights" Parte 1



Parte 2



Y ahora sí. Descubramos como fue el detrás de escena de la vertiginosa secuencia de apertura.






En palabras de B.J. Worth, uno de los tres dobles de riesgo que realizan el salto personificando a los agentes Doble Cero, la escena de los paracaidistas que abre el filme fue tan impecablemente coordinada y realizada que solo debió hacerse una vez con lo cual el director tuvo el material que luego utilizó en el filme.
En un solo intento, los dobles pudieron realizar el salto, volar a gusto de lo que el director de cámaras necesitaba para completar la toma y aterrizaron de manera perfecta y sin inconvenientes en el lugar indicado, obteniendo así la toma definitiva que sería utilizada luego en el montaje del filme.

Se inicia la caza. Bond terminará sobre
el techo del Rover que se desbarranca.
Aunque las complicaciones vinieron luego con el equipo que en el Desierto de Mojave, en EEUU, filmaba una secuencia contigua a la de los paracaidistas.
El equipo de Mojave era el encargado de lograr la toma en que Bond sale del Land Rover que cae por el barranco gracias al paracaídas de reserva y la corriente de aire que logra al romper la ventana de la puerta de una patada.
En la realidad, los técnicos entendieron lo difícil de lograr un efecto así por lo cual probaron variantes. Como puede apreciarse en las imágenes, se colgó un vehículo de un helicóptero con un doble en el techo. Pero era riesgoso y no se lograba la toma necesaria.
Tampoco se lograba la apertura del paracaídas desde dentro del vehículo, lo cual complicaba bastante las cosas. A continuación se probaron alternativas; un cañón de aire que impulsaba un modelo a escala, un vehículo radio controlado y hasta un maniquí que jalaban del interior de un Land real por medio de cuerdas y le abrían el paracaídas.
El tema es que la toma final se logró y es la que aparece en el filme... aunque nunca se reveló cómo la pudieron lograr..

Por otro lado, parte del equipo que incluía a los actores principales trabajaba del otro lado del océano completando las secuencias que requerían combinar acción con primeros planos e interiores. La toma de la pelea en la cocina, por ejemplo, que tiene a Necros y a un agente MI6 como protagonistas.
Se tardó tres días en completarla y requirió de un exigente entrenamiento de los dos actores que la filmaron.
La mejor imagen real del Bond que Fleming pensó a principios de los cincuenta.
Esta imagen pertenece a una escena que corre paralela a la lucha de la cocina.
Dalton en tanto trabajaba en la parte del salto sobre el techo del Rover y la posterior pelea con el agente ruso.
Su entusiasmo era tal que insistía en hacer él mismo las tomas, no solo las de primer plano sino también aquellas en las que se lo veía pasar colgado de la lona del Rover, que según los dobles de riesgo que colaboraban en ella requería una buena dosis de coraje para jugarla.
Los productores estaban felices con la disposición de Dalton... Pero insistían al coordinador de dobles que lo cuidara de cualquier daño. Debía llegar hasta el final de la filmación para completar la película...
Definitivamente... Éste Bond no es chiste.

Muy buena fotografía promocional en la cual, entre imagen y
texto, se logra una síntesis perfecta del concepto
que se quiere transmitir del nuevo Bond.
El filme se caracterizó por ser uno de los que más acción extrema contenía en su trama. El salto sobre Gibraltar, la caída del Rover, el combate final entre rusos y afganos, pero sin duda es la pelea final entre Necros y Bond la que se lleva todos los laureles.
Los dobles y el equipo técnico a cargo del armado de la toma coinciden en que fue un verdadero dolor de cabeza lograrla. Filmar sobre una red de carga que flamea fuera de la bodega de un avión, dos tipos colgados y a unos miles de metros en el aire no es chiste.
Jake Lombard y B.J. Worth se encargaron de la secuencia. Lombard doblaba a Necros y B.J. a Bond. Ambos pelean en el gigantesco bulto que son los empaques de elementos médicos que lleva el transporte. Para facilitar la toma, lo que contiene la red no son pequeños paquetes sueltos, es un solo bloque de fibra de vidrio tallada que facilita el control de la masa sobre la que se mueven los dobles.
Asirse de la red y caminar por el bulto es más llevadero si es firme y se lo controla en cuanto al movimiento.
Cuando en la escena en que la red se abre hubo que utilizar paquetes individuales para que volaran en el momento necesario, la red entera se salió de control y cobró movimiento propio sacudiendo a los dobles de uno a otro lado.
Presten atención al verlo en la filmación, la red comienza a dar latigazos mientras el doble lucha por sostenerse firme aferrado a ella. De hecho en un momento, mientras trapa tratando de volver al interior del avión, uno de esos latigazos lo estampa contra la cola del avión y lo devuelve hacia abajo.

Aquí se ve parte de la escena final que en el documental se muestra en preparación, con el modelo
del puente construido y combinado en imágenes con el real, utilizado para las tomas
con actores.
Combinación de realidad, óptica forzada y miniaturas para lograr la destrucción del puente.
Efectos especiales para no tener que volar un puente.


Bond ejecuta a Pushkin haciendo gala de su exquisita puntería.

Acabado el trabajo tanto en Mojave como en Gibraltar, los equipos se encuentran en Marruecos donde filmarán tres de las escenas más centrales del filme. Dos se darán en Tanger; las secuencias del asesinato de Pushkin, la huida de Bond y la confrontación con Withaker. La otra, el combate entre fuerzas rusas y rebeldes afganos que se desarrolla en una base aérea rusa en suelo afgano y que en la realidad es un aeródromo civil que siguió recibiendo vuelos durante la filmación. Los viajeros agradecidos de poder disfrutar la vista...  Mientras unos se dedican al trabajo con actores otros, los técnicos, se abocan a trabajar con miniaturas, modelos a escala y vehículos a radio control a fin de completar secuencias que conllevan mucho trabajo y precisión.
Las voladuras de distintas partes de la base, el lanzamiento de un jeep desde las entrañas de un carguero volando, la destrucción de un puente o el impacto de un avión abandonado por la tripulación son algunos de los pasajes que deben ser preparados y filmados.
Mucho de esto también se ve en el documental.
Y espero que les haya gustado...


Un momento histórico que a la distancia cobra mayor valor.
La Princesa Dianasaluda a Dalton durante el estreno oficial del filme. 
Junto al actor la bella Maryam d´Abo 
y detrás de ella Jeroem Krabbé.
Bond se dispone a neutralizar al tirador que
busca impedir la fuga a Occidente de un
jerarca soviético.


John Richardson observando la filmación de una de las escenas fuertes de la última parte del filme.




viernes, 22 de marzo de 2013

Hemos Leído... "Un Día Dificil" - Mark Owen / Kevin Maurer

Emblema de la unidad encargada de ejecutar la operación Tridente de Neptuno



Mark Owen no es el verdadero nombre del hombre que narra esta historia.
Kevin Maurer, de quien tampoco puedo dar fe de identidad, es un ignoto autor y cronista que (según reza su modesto website) se dedica principalmente a escribir sobre historias vinculadas a unidades de operaciones especiales y sus despliegues.
Todo indica que lo producido en sociedad por los mencionados o como coautores entre Maurer y Mitch Weiss, su socio, es material de primera mano sacado de los estantes de alguno de los pisos superiores del edificio de Langley y sus oficinas sin carteles, donde se cuecen las llamadas "black ops" más audaces alrededor del globo.
Traducido al castellano común: tengo alta sospecha de que lo que en esos libros se transmite es más propaganda de inteligencia que crónicas de guerra a partir de la pluma de un corresponsal de guerra.

El hecho es que he terminado con "Un Día Difícil", justo después de ver hace unos días el filme de Kathryn Ann Bigelow. Ambos trabajos giran sobre lo mismo: la caza y muerte de Osama Bin Laden a manos de una unidad de Navy Seals que desarrolló la operación de campo luego de un trabajo de inteligencia que se extendió por más de diez años.
El título del libro hace referencia al lema de los Seals, que reza "El único día fácil fue el de ayer".
Según cuenta la historia, el corolario de la muerte del saudí fue el último eslabón de una cadena que se formó a lo largo del tiempo desde el 11-S del 2001 cuando las Torres del Centro Mundial de Comercio cayeron.
Voy a limitarme aquí a comentar el libro y tal vez volveré sobre el tema de los atentados y del filme de Bigelow en otras notas.
Así que manos a las notas.

Emblema de los Seals


Un Soldado Fuera Juego

Lo que sabemos del alias Mark Owen es que es oriundo de Alaska, lugar donde creció en el seno de una familia compuesta por padre, madre y dos hermanas. La primera noticia que tuvo de los Seal fue a través de un trabajo que tuvo que cumplir durante su adolescencia para la escuela. Entre las opciones de los libros que le proponían para hacer el trabajo, estaba "Men in Green Faces", de Gene Wentz, ex-Seal que narraba los trabajos llevados a cabo por estos hombres en el Delta del Mekong durante la Guerra de Vietnam.
El impacto que causó el libro en el joven Mark determinó el resto de su vida: contra la opinión de su familia decidió en aquel momento que llegada la edad correspondiente se alistaría en la Armada y se conveertiría en un Seal.
Y lo logró.
El libro narra ese derrotero que lo llevó desde el ingreso al entrenamiento básico BUD/S que es la puerta de ingreso a los cursos necesarios para convertirse en un Seal. EL Basic Underwater Demolition inicia a estos soldados en una larga carrera de perfeccionamiento para integrar una de las unidades de fuerzas especiales más capacitadas de todas las que se encuentran hoy día operativas.
De esta manera Owen nos permite saber como fueron los pasos que lo llevaron desde el 11 de septiembre de 2001 hasta el 1 de mayo del 2011, día en que tomó parte del comando que desembarcó en el complejo que ocupaba Bin Laden para capturarlo o matarlo.
Nos permite conocer algo del largo entrenamiento, los permanentes despliegues que lo llevaron por todo Estados Unidos en entrenamientos y por gran parte de Iraq y Afganistán en despliegues operativos en donde entró en combate permanentemente.
Lo cierto es que el libro es interesante aunque no revela nada que no se sepa ya. Y todo lo que se sabe de los Seal es mínimo y la mayoría mentira, dado que la clase de operaciones que llevan a cabo estas unidades no son de acceso fácil para investigadores y periodístas y mucho menos para el público común. Lo que aquí se cuenta es lo que ya se filtró a lo largo del tiempo que lleva ya de sabido el hecho.
Se narra con precisión y detalle el proceso que llevó a la operación Tridente de Neptuno, aunque nada de ello revela información secreta o sensible respecto del trabajo que las tropas llevan a cabo.
No obstante esto, leer la historia es interesante e irresistible si el libro cae en nuestras manos. Obvio que no a todos nos interesa el tema, pero para aquellos que sí, vale la pena.
Es notable la simetría entre el libro de Owen y el filme de Bigelow. El marino dice en un pasaje que su decisión de escribir la historia estuvo basado en que necesitaba contar la verdad de como se realizó el operativo, después de escuchar barbaridades durante todo este tiempo.
Lo que me llama la atención es que la misma precisión tuvo Bigelow al filmar la película, que por momentos parece un documental, sobre todo en la etapa final cuando se muestra el asalto.
Prácticamente podría decir que ambos son un calco preciso uno del otro: si se vé la película con el libro en la mano, los detalles de coincidencia son escalofriantes.
¿Pueden haber hecho desde la CIA un guión común para luego "vender" a la opinión pública una versión pulida y aceitada de la caza del terrorista más buscado?
Por momentos lo parece. Es que es tan prolijo todo que me huele a sospecha.
Lo único a favor es que Bigelow es estrícta en su trabajo, tiene perfil bajísimo y por lo general no comulga con el "establishment". De Owen no puedo decir lo mismo porque no lo conozco.

En sintesis: el libro es recomendable, insisto, siempre y cuando el tema no los tome por sorpresa. Es más que obvio que todo gira en torno a temas militares, de política internacional y de operaciones clandestinas, por lo tanto a quien no esté informado o práctico en estos temas puede resultarle chino básico.
Veremos que será lo próximo con lo cual nos sorprenderán los hombres de la Naval próximamente.

Una de las portadas extranjeras del libro

Portada de la edición que obra en mi poder